Viernes Santo 2012: desconcierto, pasión y entrega

VIERNES DE DESCONCIERTO

El relato de la Pasión nos muestra la humanidad de los primeros discípulos. Incluso Pedro, con toda aparente fortaleza, se asusta, lo niega y se esconde. (...) El Dios accesible que Jesús les había mostrado, ahora en Su libertad parecía callarse.
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VIERNES DE PASIÓN
Hoy podemos hacer presente en nuestra oración esos relatos de pasión que existen en la tierra. Esas escenas de dolor, sufrimiento, injusticia, pobreza, de enfermedad, de hambre y de abuso, de persecución y odio.

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Siento tu dolor, agudo en mis ojos (...)
(Canción “Siento tu dolor” de KAIROI)

VIERNES DE ENTREGA
En ocasiones desde la oración miro al crucificado y su entrega, y me apoyo en Él. Parece decirme “no pienses sólo en tus fuerzas, cuenta conmigo, nada de lo tuyo me es ajeno”. Descanso en Él el dolor que me acompaña, y siento como el amor que nace de su entrega libera, salva y cura.



Puedes descargar la oración para imprimir aquí.

Jueves Santo 2012: de traiciones y esperanzas

Este es el testimonio de un Juan apócrifo, de un intruso que acercó su corazón a una noche oscura, también llamada de la traición. Bienvenido a la noche en que se jugó la suerte del Mundo, donde Judas puso por primera vez precio a sangre inocente.

En esta ocasión, no vamos a fijarnos tanto en Jesús, sino en las actitudes y respuestas de dos personajes antagónicos: Pedro y Judas. Dos personajes que quizá estén luchando dentro de nosotros mismos…


a) La traición desesperanzada de Judas. Los pensadores lo llaman “nihilismo” y es como un cáncer que se nos ha introducido hasta los huesos… Es una mezcla de dudar del pasado, aborrecer el presente y no ver ningún futuro.
b) La negación confiada de Pedro. Él también negó a Jesús, incluso de forma más evidente. Pero siempre había en él una pequeña-gran cosa que lo cambia todo: la confianza irracional en Jesús.

“Mira, hoy pongo ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia” (Dt 30, 15) ¿Por cuál optas tú?


Oración completa para descargar aquí.

Oración: Creo en Jesucristo, que fue crucificado

En este último miércoles de Cuaresma, queremos ya anticipar y ayudarte a preparar la Semana Santa con una oración sobre uno de los misterios que contemplaremos estos días: Jesús muerto en cruz. Aunque en breve os ofreceremos un especial sobre Semana Santa, la oración de hoy quiere continuar la serie de oraciones que durante este curso estamos dedicando a aproximarnos al credo en clave de oración.

En concreto, queremos invitarte a rezar sobre cómo el compromiso de seguir a Jesús, el proclamar cómo vivió y murió, no siempre es un camino fácil. Muchas veces trae consigo el estar dispuestos a soportar las reacciones y resistencias de quienes ven su posición amenazada. Jesús era consciente de que su forma de vivir acarrearía conflictos, problemas y sufrimiento. Para Él y para sus seguidores. Y sin embargo lo asumió y permaneció fiel a la voluntad del Padre.

A partir de mediodía se oscureció todo el territorio hasta media tarde. A media tarde Jesús gritó con voz potente:
-Elí, Elí, lema sabactani, o sea: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban:
-A Elías llama éste.
Enseguida uno de ellos corrió, tomó una esponja empapada en vinagre y con una caña le dio a beber.
Los demás dijeron:
-Espera, a ver si viene Elías a salvarlo.
Jesús, lanzando un nuevo grito, expiró (Mt 27, 45-50)





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Fijándonos los unos en los otros...

El mensaje de Benedicto XVI para esta Cuaresma nos invita a vivirla “Fijándonos los unos en los otros para estímulo de las buenas obras”. Parece sencillo y sin embargo todos tenemos experiencia de que a veces nuestras propias preocupaciones o comodidades nos impiden fijarnos realmente en quien está a nuestro lado.
Fijarse, mirar bien, tiene que ver con salir de uno mismo, de mis propios intereses, también de mis propios miedos, para que la vida de las personas que me rodean pueda entrar, pueda afectarme.
Para mirar bien, para fijarse bien, hay que atender al borde del camino, como hizo el buen samaritano a quien el Papa también nos remite en su mensaje.
Por eso la petición inicial con la que poder predisponer nuestro corazón a la experiencia de Semana Santa es bien sencilla, pero bien honda, y recuerda a la del ciego Bartimeo: “Señor, que vea”. Que me fije en los demás, en los que están a los “bordes de mi camino”, que sea capaz de parar si alguien me necesita.
De alguna manera el Papa nos invita a llevar puestas, durante toda la Cuaresma las gafas invisibles de “mirar bien”. Y nada mejor para conseguir esas gafas que un ratito de oración.
Si quieres leer el mensaje completo de Benedicto XVI pincha aquí

Oración: La gran aventura hacia el Amor

Esta semana os invitamos a orar utilizando textos de Teresa de Jesús, maestra de orantes que quieren llegar al aposento más interior de nosotros mismos, donde habita Dios. Teresa entiende la vida espiritual como un itinerario en el que cada vez nos acercamos más a Dios y nos vamos olvidando de nosotros mismos.
Hoy te invitamos a recorrer este itinerario. Probablemente te sentirás más identificado en unas etapas que otras. Te puede dar la sensación que estás al inicio del camino o que ya llevas un largo recorrido a tus espaldas. Sin embargo esta oración no pretende ser un examen de tu vida espiritual, ni de lo lejos o cerca que te encuentras de esa última morada. Esta oración como todas las que te ofrecemos pretende despertar en ti los deseos de acercarte más a Dios.
Que ojalá sientas renovarse en ti las ganas de seguir avanzando en este camino, donde lo que importa no son los logros personales, sino que Dios te vaya ganando un poquito el corazón cada día.


Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar,
si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando,
decid dónde, cómo y cuándo,
decid, dulce amor, decid,
¿qué mandáis hacer de mí?





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Especial Semana Santa 2012

Ya se acerca la Semana Santa, el tiempo más importante del año para los cristianos. Muchos lectores nos habéis preguntado qué íbamos a hacer en Semana Santa, si vamos a colgar materiales para la Pascua. Y la respuesta es "sí" y "no". No vamos a subir dinámicas o liturgias preparadas específicamente de Pascua (para eso ya hay muchas webs), pero sí queremos acompañar tu proceso de oración y profundización durante estos días claves. Y como siempre, de forma discreta, sin agobiar con demasiadas palabras...
Colgaremos una reflexión/oración para cada uno de los momentos importantes:

- Jueves Santo: de traiciones y esperanzas (Hora Santa-Prendimiento).
- Viernes Santo: Adoración de la Cruz.
- Sábado Santo (mañana): Acompañados por María (precioso PPT guiado)
- Domingo de Pascua: La Resurrección del Señor.

Como ves, no son las liturgias centrales de esos días, pero sí que te pueden ayudar mucho para prepararte a vivir con pleno sentido y "afección" los oficios de esos días.
Todo está en la pestaña "Materiales para Semana Santa" (incluidos los del año pasado).

Oramos por los participantes del Taller de Oración de Tierra de Campos

Como os hemos venido informando en alguna de las últimas entradas, el día 9 de marzo comenzó un nuevo Taller de oración en el que participan casi doscientos laicos de Tierra de Campos en Valladolid. Esta edición del Taller es un poco especial en su formato, ya que durará dos meses y se desarrollará en grupos parroquiales que llevarán trayectorias paralelas. Sólo al final de su camino se juntarán con otros grupos para compartir su experiencia.
Por eso esta semana en lugar de ofreceros una oración o una entrada para reflexionar vamos a haceros una petición: que durante estas semanas que dure el curso podáis llevar a todas estas personas a vuestra oración.
Aunque la oración es algo personal y un momento de relación íntima con Dios, sin embargo no es algo que nos aísle y nos encierre en nosotros mismos. De hecho, una oración en la que no se hace presente mi vida, las personas que me rodean, el mundo en el que vivo...seguramente se acabe convirtiendo en un mirarme al ombligo de espaldas a Dios. Por eso esta semana te invitamos a sentirte unido en tu oración a todas estas personas, a pedir por ellas para que vayan afinando su oído para así poder escuchar a Dios en su oración.
Todos compartimos el mismo anhelo de encontrar a Dios, y juntos caminamos y nos apoyamos para aprender los unos de los otros.
Aquí os dejamos un vídeo sobre la convivencia de inicio del Taller, para que podáis poner rostro a todas estas personas a las que desde aquí acompañamos con nuestra oración.

Oración: El hijo vuelve a casa

Terminamos este miércoles con la serie de tres oraciones dedicadas a orar con la parábola del hijo pródigo. En este tiempo de Cuaresma, han querido ser una invitación a reflexionar sobre el perdón de Dios y nuestra necesidad de conversión de tantas cosas en nuestra vida que nos hacen encerrarnos en nosotros mismos y olvidarnos de ese amor sin límites del Padre.
Hoy ponemos nuestra mirada en el hijo menor. El hijo que busca la independencia del padre y sale de casa persiguiendo una vida despreocupada, sin límites y sin compromisos. Un estilo de vida que, con el tiempo, descubre vacío y que le deja al borde de los caminos sin nadie con quien compartir sus deseos, sus preocupaciones, su vida...
Te invitamos a que mires en tu interior y descubras ese anhelo de Dios que se despierta en el hijo y le hace volver a casa junto a su Padre.

"Me pondré en camino, regresaré a casa de mi padre y le diré: Padre pequé contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros." (Lucas, 15, 18-19)



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¡Comienza TdeO en Tierra de Campos!


Arranca el Taller de Oración dedicado a los feligreses de Tierra de Campos. El primer paso dado ha sido un encuentro de todos los asistentes el pasado viernes 9 de marzo en la casa de la Compañía en Villagarcía.
Fue una sorpresa y un gozo ver cómo nos reuníamos, en una convivencia de inicio, 145 asistentes al Taller, más los 12 párrocos que los acompañarán en grupos de trabajo, y aquí unos servidores. También hay que contar con los que no pudieron asistir a la convivencia, pero quieren participar del proceso... así que finalmente seremos unos 170-180 personas las implicadas en esta hermosa tarea de descubrimiento personal y colectivo.
Durante los siguientes meses se trabajará por grupos locales, dedicándonos a profundizar en la oración, y volveremos a encontrarnos el próximo 8 de mayo para compartir el camino interior recorrido.
Tras la bienvenida de Diodoro Sarmentero, vicario de Tierra de Campos, la primera parte de la convivencia consistió en una charla sobre el sentido de la oración y el silencio. En ella, Juan Daniel Leal, miembro de las Comunidades de Vida Cristiana (CVX), motivó a los participantes para que esta experiencia de encuentro con Dios pueda dar sus frutos. Para ello les invitó a salir de sí mismos, de sus ideas preconcebidas sobre Dios y a presentarse libremente ante Él. A dejar que sea Dios el que hable a la vida de cada uno y sea Él quien responda a las dudas y preocupaciones. A que cada uno le haga un espacio en su vida a través de la oración y Dios se podrá así comunicar, eso sí, con sus tiempos y a su manera. Juan Daniel destacó que esta experiencia se puede convertir en un bonito tiempo para aprender a hacer silencio interior, un silencio que irá llenando Dios a medida que vayamos aprendiendo a escucharle. “El encuentro puede darse en la vida de todos los días o en su Palabra que es siempre viva y siempre tiene algo nuevo que decirnos cuando nos acercamos a meditarla y hacerla oración”. 
Pero nada como poner en práctica la invitación de Juan Daniel y después de la presentación se celebró una oración guiada por Roberto Arnanz. Música, reflexiones y lecturas de la Palabra, se trasladaron a la capilla y a partir de este momento, silencio interior y escucha.
Esta convivencia tendrá su continuación en cada uno de los pueblos acompañados por sus párrocos. A lo largo de estos meses dispondrán de varias fichas donde podrán aprender nuevas maneras de hacer oración y de acercarse a Dios. Así, podrán ir descubriendo cómo Dios les va hablando en su vida y sobre todo podrán ir encontrando qué es lo que más les ayuda a ellos en su vida de oración. Este tiempo alternará las oraciones personales con los encuentros en grupo. La idea es compartir la experiencia de cada uno y aprender de la de los otros. 
Esta fichas han sido preparadas por la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) de Valladolid adaptando el Taller de Oración que han venido ofreciendo en esta Diócesis durante los últimos 3 años. Esta comunidad mundial de laicos de espiritualidad ignaciana quiere así ofrecer a otros laicos herramientas prácticas, métodos de oración que tanto "nos han ayudado en nuestra relación con Dios y a ir madurando en nuestra fe”, como explicaba el presidente de la comunidad de Valladolid, Roberto, al inicio de esta convivencia. O en palabras de san Ignacio, agradecer y hacer disponible a otros "tanto bien recibido". ¡Que así sea en todos! (seguiremos informando)

Cuaresma III: El amor es sacrificio

Completamos esta pequeña trilogía de reflexiones de Cuaresma con el tema del Amor (casi nada). Hemos planteado una larga oración que partía del Miércoles de Ceniza, y que se desgranaba en la conversión desde el silencio, la conversión desde el ayuno, y hoy la conversión desde el amor.
Y vamos a empezar con una gran "blasfemia" (para la mentalidad contemporánea): afirmar que el amor es sacrificio. En nuestra sociedad actual, que intenta ocultar cualquier rasgo de envejecimiento, de fracaso, de dolor y de carencia, puede sonar realmente mal hablar bien del sacrificio, y elevarlo a la categoría del amor, ese amor que en el fondo -favorables y detractores del sacrificio- buscamos.
Sin embargo, no podemos hablar de Cuaresma sin hablar de sacrificio; simplemente porque es el camino que escogió Jesús, camino de Jerusalén, a las puertas de la Pascua. Él no elude o evita ese kairós particular, ese tiempo oportuno de decisión valiente, esa asunción de la Misión del Padre más allá del miedo a las consecuencias. En definitiva, esa opción radical y sólida de entregar la propia vida, con una coherencia que era y es escandalosa en sí misma. 
Este es el Sacrificio por Amor que nos ha enseñado Jesús: dar la vida por los amigos (incluso por aquellos que renegarán de ser sus amigos). Luego, vamos nosotros con nuestros pequeños sacrificios... Podemos sentirnos realmente pequeños ante el sacrificio de Jesús en su Pasión, hasta el punto de no querer relacionarlo con nuestras propias vidas. Sin embargo, todo amor (pareja, solidaridad, noviazgo, vida consagrada, paternidad/maternidad, compañerismo, amistad, etc.) tiene necesariamente una parte de sacrificio. De hecho, si en cualquiera de estos tipos de amor no se diera nunca el sacrificio, dudaríamos muy seriamente de que eso fuera verdadero amor, ¿no? (pon tú los ejemplos). 
Jesús, en su camino hacia la Pasión nos abre un abanico ingente de ejemplos de Amor-sacrificio, para que puedan caber todos los nuestros, que aunque más pequeños, son los nuestros. En el sacrificio voluntario que nos enseña Jesús son más grandes la Libertad y el Amor, que el tan temido dolor. Por eso esta curiosa imagen del Cristo de Javier (Navarra) Jesús parece estar sereno y sonriendo: porque al Crucificado nadie le podrá quitar su libertad de entregarse por nosotros, ni todo el amor que puso en ello, aunque siga siendo bastante incomprensible para muchos.
Es verdad que no todo sacrificio conlleva amor, y que el amor no siempre necesita del sacrificio; pero también es más cierto que el sacrificio, cuando se hace por el otro, se convierte en el amor más auténtico del mundo. La valoración del otro por quien me sacrificio, convierte todo sacrificio en Amor. Sin el otro, se queda en un mero ejercicio de masoquismo.
(Texto foto: "Amor mío, eres tan hermoso/a y tan valioso/a ante mis ojos... ¿por qué si no crees que morí por ti? Jesús")
"La verdadera medida del amor es amar sin medida" (San Agustín)

Oración: "Hijo tú siempre estás conmigo"

Si el miércoles pasado os proponíamos dedicar un tiempo de oración sobre el perdón de los pecados desde la figura del padre del hijo pródigo, esta semana queremos acercarnos a ese mismo texto desde el hermano mayor del relato.

El hermano mayor es el hijo aparentemente bueno y no-necesitado de conversión. Muchas veces nos podemos sentir como él: no alejados de Dios, cumplidores, seguros en la casa del padre. Pero si somos honestos, todos podemos hallar suficientes pruebas en nuestra vida y en nuestro corazón para reconocernos muy imperfectos, pecadores, necesitados y perdidos. Comprobamos que nuestra vida de relación con el Padre es, a veces, pobre; no disfrutamos de sus riquezas; interpretamos mal su amor.

La costumbre quizá, no nos deja reconocer lo mucho que he recibido de Dios ni el amor siempre fiel y constante del Padre.

Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado." (Lucas, 15, 31-32)



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Cuaresma II: El ayuno fértil

Hay en cada Cuaresma una invitación a convertirnos, una llamada a tratar de hacerlo mejor, a través de desiertos que recorrer, tentaciones que superar, reconciliaciones que procurar… y, como rezábamos en la oración del miércoles de ceniza, el ayuno.

¿Qué ayuno puede querer de mí el Señor? Hay una privación estéril, que es quitarse. Quitarse de comer (mucho), quitarse (temporalmente) de un lujo, quitarse de un apetito momentáneo. Y hay una renuncia fértil, que es repartirse. Repartir mis talentos, mi tiempo, mi pan con los demás. Es el ayuno fértil, que me hace capaz de liberar. Es el ayuno que me hace luminoso.

El poeta Nicolás Guillén se asombraba así de nuestra posibilidad de darnos:




Ardió el sol en mis manos,
que es mucho decir.
Ardió el sol en mis manos y lo repartí,
que es mucho decir







«El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora…» (Is. 58, 6-8)

Oración: Creo en el perdón de los pecados

Como decíamos el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma es tiempo de conversión. Una conversión que nos cambia interiormente para acercarnos más a Dios y a lo que El sueña para nuestra vida. Y la conversión es necesaria porque sabemos que en nuestra vida hay muchas cosas que nos alejan de ese proyecto de Dios. A veces son pequeñas decisiones y otras veces son historias o actitudes que llevamos enquistadas en el corazón y que no nos dejan ver lo que realmente podría ser nuestra vida.
Por eso, los tres próximos miércoles vamos fijarnos en nuestra oración en los personajes de la parábola del hijo pródigo. Para intentar entender lo que pasa en nuestra vida cuando dejamos que nuestros intereses tapen el sueño de Dios. Y sobre todo para intentar entender ese abrazo del Padre que siempre está esperando a que sus hijos vuelvan a casa

Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. (Lc 15, 20)



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