Ha nacido. ¿Te atreves a buscarlo?

En el relato del nacimiento de Jesús tienen un papel muy destacado los personajes que aparecen buscándole: los pastores, los magos de oriente, Herodes y sus consejeros. Pero sus búsquedas son muy distintas. Los pastores que están a la intemperie y reciben el anuncio en seguida se ponen en camino a Belén. A los magos les cuesta un poco más encontrarle porque los signos que ven en el cielo no siempre son claros. Pero es Herodes el único que quiere buscarlo sin salir de su palacio. Esa es su seguridad que no puede dejar que nadie le arrebate. Por eso no sólo no sale de él a buscarle sino que intenta destruir cualquier posibilidad de que eso cambie.

¿Dónde y cómo busco yo a Dios?. O quizá primero debiera preguntarme si realmente lo estoy buscando o prefiero quedarme encerrado en mi "castillo" de lo que ya sé de él y de la idea que de Él me he hecho.

La encarnación de Dios es algo sorprendente. Por lo inimaginable de que Dios haya querido venir al mundo para vivir como uno más de nosotros y porque además lo hace como nadie hubiera esperado: desde la debilidad, en lo frágil, en un rincón, sin ningún signo de grandeza. Por eso a veces es tan difícil para los que lo buscan el encontrarlo, y sobre todo entender lo que puede significar para una vida descubrirle.

Para encontrar el verdadero rostro de Dios quizá necesite cambiar mi manera de mirar el mundo y abrirme a la sorpresa. Quién sabe si no podré encontrar a Dios en lugares que nunca he visitado, en personas a las que puse una etiqueta hace tiempo y pienso que nada tienen que aportarme, o incluso en aquellos que tienen ideas o idelogías distintas a las mías. Que tras el prejuicio inicial pueda descubrir signos de Dios y del Reino en todo ello.

No se nos cuenta en los evangelios cómo cambió la vida de aquellos que encontraron a ese recién nacido. Probablemente los pastores los seguirían siendo toda su vida, y los magos volverían a sus países a continuar con su vida. Pero podemos suponer que ya nada fue igual en su manera de entender a Dios.

Quizá pueda pedirle a Dios que cuando le encuentre, deje que él transforme mi corazón y mi vida. Que no convierta mi corazón en algo tan imprenetable que ni siquiera el verdadero Dios lo atraviese. Que mi manera de creer no se convierta en una coraza, y esté abierta a nuevas propuestas y nuevas experiencias de Dios.

Y como es tiempo de Navidad, aquí os dejamos un Villancico que os puede ayudar en esta reflexión o para hacer un rato de oración.


Hacerse Mejores

Hoy te invito a hacer una oración escuchando música. En tiempo de Adviento es común asistir a representaciones de El Mesías de Handel, una obra que contiene un plan argumental lleno de significados: por los textos que escogió el libretista (80 versículos de la Biblia, en su mayoría del Antiguo Testamento) y por la forma musical que le dio Handel.

Se dice que cuando alguien le comentó lo mucho que había disfrutado con su música, Handel respondió: «Lamento haber logrado sólo entretenerles, mi intención era hacerles mejores

Sí. La música es un lenguaje que puede atravesar casi tres siglos y hablarte ahora de lo que imaginó la sensibilidad de Handel. Permíteselo. Ponte cómodo, esponja el alma. Hazte poroso a todos los matices que encierra esta pieza y escúchala con toda la intención, porque Dios te puede hablar con ella.


Vacía de preocupaciones tu mente, cierra los ojos, pon un buen volumen para la música, si es posible con auriculares. Vamos a escuchar esa parte de la obra que precede justo al relato del nacimiento de Jesús. Isaías nos acaba de contar que el pueblo caminaba en tinieblas, y entonces el coro lo ilumina todo cantando:

For unto us a child is born,
unto us a son is given:
and the government shall be
upon his shoulder,
and his name shall be called
‘Wonderful Counsellor’,
‘The mighty God’, ‘The everlasting Father’,
‘The Prince of Peace’.


Porque un niño nos ha nacido,
nos han traído un hijo:
lleva el cetro del principado
y se llama ‘Consejero maravilloso’,
‘Guerrero divino’, ‘Padre perpetuo’,
‘Príncipe de la paz'.
(Isaías 9, 6)


Las cuatro voces del coro van entrando una tras otra, exultantes, con prisa por celebrar la llegada de ese Niño. No caben en sí de gozo, es como una risa incontenible. El acompañamiento se reduce casi a tan sólo un cuarteto de cuerdas. Las voces se ponen de acuerdo en algunos momentos para recitar juntas esos nombres que se asignan al Pequeño (wonderful counsellor, the mighty God…), pero vuelven a separarse, juguetonas, para insistir en su alegría por el Nacido. Los violines bailan alrededor, riendo también. Fija tu atención en cualquiera de esas voces, síguela, déjate llevar por lo que Handel escondió en ella.

Y sí, quizá al terminar sientas que eres un poco mejor. Feliz Navidad.

Si quieres probar otras oraciones con El Mesías, descarga este PDF.

Oración: Contemplar el nacimiento

A medida que nos vamos acercando a la Navidad, queremos proponerte que dediques un tiempo estos días a contemplar el nacimiento de Jesús. Que te acerques a Belén a contemplar a Dios encarnado y a aquellos que le acompañan junto al pesebre.

Belén es una nueva y desconcertante revelación de Dios. Una revelación escandalosa. Algo que no es nada de lo que normalmente decimos de Dios: es un niño que no sabe nada, que no puede nada, que lo necesita todo...

Belén es también una revelación del hombre. En aquel niño pone Dios su tienda de campaña. Y el hombre comienza a ser grande, independientemente de las cualidades que tenga... y de su condición social. A partir de la Encarnación, si hay alguna preferencia, será por los que menos significan socialmente...

El ángel les dijo: -No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. (Lc 2, 10-12)

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Siéntate aquí, a mi lado

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Jn 1, 4)

En este tercer domingo de Adviento, como a Juan el Bautista nos preguntamos qué debemos hacer para entrar en el Reino. Pero si le preguntáramos al otro Juan, el Evangelista, nos recomendaría también volver nuestra mirada a quien es la Luz y la Vida de los hombres... y dejar que sea Él quien se siente a nuestro lado y, de nuevo, nos proponga futuros esperanzadores en medio de la noche.  
Dejémonos hoy llevar por un precioso texto de Pedro Miguel Lamet, sj que nos trasporta delicada y críticamente al hombro cálido donde Juan Evangelista escuchó las últimas palabras de Jesús, y descansó:
"En estos tiempos de crisis y agobio, cuando parece que el mundo depende de los banqueros, y pendemos de sus labios o escuchamos con avidez que dicen los grandes observadores financieros sobre nuestro futuro, o el mundo se divide por la confianza económica en el ranking de países y algunos compran oro para agarrarse a algo definitivo que dure “para siempre”, ahora que los profetas son futbolistas, los pontífices famosos y los líderes malabaristas de la mentira, háblame, Señor. Rompe los códigos de los poderosos, los criterios de la publicidad, los ideales de los grandes programadores de medios, los intereses de mercado.

Siéntate aquí a mi lado, sobre la hierba ahora que atardece y siento el peso del vivir como una losa, un miedo al futuro, una larga incertidumbre.
Ahora que no sé cómo ayudar a mi hermano a salir del bache o percibo que este mundo pequeño se ha colado en mis amigos, mi familia, mi comunidad incluso cristiana o budista o musulmana y los diocesillos de barro se agrandan como gigantes.

Siéntate a mi lado y mírame, como en tus tiempos de Galilea y háblame de aquel que quiso asegurarse la vida a base de acumular grano, o del que construyó sobre arena o de los lirios y los gorriones. 
Dime aquello del manantial que salta por encima del tiempo hasta una vida sin tiempo o eterna y de lo que brotará de mis entrañas.

Ayúdame a limpiar mis ojos y mirar más que ver qué hay detrás de todo eso. Ver los cráneos que ocultan las cabezas de los financieros, imaginarme a los políticos jugando al aro, aventurar un rostro infinito detrás de las estrellas.

Déjame inclinar la cabeza sobre tus palabras y confiar en ti porque tú no presumes de coche, ni de domótica,  ni de salir en la tele o tener un tipo de ensueño o vestir muy fashion, sino de tener entrañas, de ser humilde y manso de corazón para recibir a los que estamos tristes o agobiados.

Deja que mi yo pequeño descubra su yo grande en ese corazón infinito y que vuelva a nacer como le pedías a Nicodemo y que, cuando veo a tu Iglesia obsesionada con dogmas, normas o prescripciones, te vea entre publicanos, entre gitanos e inmigrantes, en los barcos de refugiados sin rumbo y entre los hombres que te buscan en cualquier religión u ONG.

Pero sobre todo enseñáme a mirarme como resucitado, salvado, rescatado desde el momento que me pierdo en ti. Amén"
(Posted by Oscar&Merche)

Oración: Ser profetas

Hablar de ser profeta nos trae a la memoria los nombres de grandes hombres y mujeres que han sabido ser Palabra de Dios para el mundo. Desde el Antiguo Testamento hasta nuestros días hay muchas personas a las que reconocemos como tales: Isaías, Juan el Bautista, San Francisco de Asís, Pedro Arrupe, Monseñor Romero... Todos ellos hicieron con su palabra o con su vida que la gente de su tiempo reconociera la presencia de Dios en el mundo, señalaron aquello que impedía que el Reino de Dios se hiciese presente o propusieron nuevos caminos que aterrizaran en lo concreto la fe en Dios. Pero la capacidad de ser profeta no es algo exclusivo de unos pocos, sino algo a lo que todos estamos llamados. Para ser los ojos, los oídos y la palabra de Dios en medio del mundo.

El Señor me habló así: Antes de formarte en el vientre te conocí; antes que salieras del seno te consagré, te constituí profeta de las naciones. Yo dije: ¡Ah, Señor, mira que no sé hablar, pues soy un niño!. Y el Señor me respondió: No digas: “Soy un niño”, porque irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No les tengas miedo, pues yo estoy contigo para librarte, oráculo del Señor. Entonces el Señor alargó su mano, tocó mi boca y me dijo: “Mira, pongo mis palabras en tu boca: es este día te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y arrasar, para destruir y derribar, para edificar y plantar” (Jr 1, 4-10)

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Oración: Con los que sufren la crisis

Posiblemente no hay en los Evangelios referencias más claras y contundentes que las expresadas por Jesús con relación a los más desfavorecidos, a los que más sufren. Su constante preocupación por ellos se refleja en numerosos pasajes de su vida. Su forma de mirarles y tratarles es la mejor muestra que tenemos de lo que el Padre espera de nosotros.

En este tiempo de crisis que atravesamos son muchos los que se han ido quedado fuera de lo que todos consideramos como lo necesario para vivir: una casa, un trabajo, una comida diaria... Y son también muchos los que están en riesgo de que esto les suceda. Por eso en esta oración de hoy queremos acordarnos de ellos y dejar que nos interpele sobre nuestra respuesta. ¿Qué he hecho por ellos? ¿Qué hago por ellos? ¿Qué puedo hacer por ellos?

Llegó una viuda pobre y echó unas monedillas de muy poco valor. Jesús llamó a los discípulos y les dijo: -Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que todos los demás. Pues todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir. (Mc 12,41–44)

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María, maestra de la fe

Anoche celebramos la Vigilia de oración de la Inmaculada. Fue un momento de pausar los tiempos, afinar nuestros oídos (gracias, por cierto, al coro) y reavivar nuestro corazón de Adviento. Una ocasión más para dar nuestro "sí" al Señor, cada uno desde sus limitaciones y oportunidades donde concretar ese "sí", pero también fue un "sí" alentado y compartido en Comunidad.

Gracias a todos los asistentes, a los participantes y a todos los que sabemos os unisteis en la distancia.

Para descargar el cuadernillo de la Vigilia aquí.
Canción "Hágase", del coro nueve y cuarto aquí.

Vigilia de la Inmaculada


Vigilia de oración con María Inmaculada. Un hito importante en nuestro proceso de preparación para la Navidad es detenernos, contemplar y adentrarnos en el Corazón de aquella que acoge y da a luz a Jesús, de aquella que hizo de su vida entera un Adviento muy especial.

Estáis todos invitados a compartir este tiempo de oración en la Iglesia del Sdo. Corazón de Jesús (Jesuitas) este viernes, 7 de diciembre, a las 22:15 h. Prepara (con cariño) CVX en Valladolid. ¡Te esperamos!

Poneos en pie, alzad la cabeza

Domingo 1º de ADVIENTO 2012

Y dijo Dios-Trinidad contemplando este mundo en crisis: Hagamos redención del género humano. Enviemos al Hijo para que les abra los oídos, para que les abra los ojos, para que les abra el corazón,... para que se abran a sus hermanos”.

Gracias a Ti puedo yo abrir los ojos también a la naturaleza para contagiarme de ella en estas últimas semanas de otoño. El otoño no es solo caída de hojas, descenso de temperaturas, lluvia, oscuridad, recogimiento… El otoño no es solo un letargo. Es algo más.

Porque en otoño nos despojamos de lo superfluo para cargarnos de fuerza. Renovamos anhelos, cargamos ilusiones y hacemos proyectos para cuando el Sol luzca de nuevo con más esplendor y las hojas vuelvan a brotar. 

Nosotros seguiremos su impulso y renaceremos conTigo como personas nuevas.

Ahora sí entiendo lo que nos dices: “Poneos en pie, alzad la cabeza, que se acerca vuestra liberación”  (Lc 21, 28). Nos levantas, con la cabeza erguida, para liberarnos de nuestra insolidaridad y de nuestros miedos. Para así poder danzar, unidos al Dios Trinidad, la danza de la Vida que está a punto de nacer...  

Materiales pastorales y de oración: 
- Vídeo de la canción “Poneos en pie” de Ain Karem
- Vídeo con sugerentes dibujos de Fano y música de Hna. Glenda

[Posted by Jorge&Feli]