¡Cuántos proyectos en mi vida han quedado truncados alguna vez! Por eso no me cuesta imaginarme en la piel de los discípulos en esa mañana de sábado. Cuando sienten que han perdido todo aquello que sostenía su vida. Hoy parece que sólo cabe contemplar los sueños rotos y las oportunidades perdidas. En el mejor de los casos, añorar los buenos momentos y pensar lo que puedo haber sido. En el peor, sólo el dolor ocupa el pensamiento de aquellos que seguimos a Jesús. En los momentos de fracaso como este me quedo sin fuerzas y sin ganas de seguir adelante.




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"SEÑORA DEL ALBA"
(Alejandro Labajos)