Me sereno, respiro profundamente y me pongo ante el Señor. Dejo todas mis preocupaciones y pongo mi mirada en Él, que está conmigo ahora. Me dispongo a escuchar su palabra. Me habla de aquellos que pasan desapercibidos para nuestros ojos y oídos. Miro con Él a tantas personas que me salen al encuentro cada día en la calle, en mis ocupaciones, en los medios de comunicación. La familia que tiene un enfermo que cuidar y se encarga de él con paciencia; la persona en silla de ruedas que me recuerda que debo agradecer la salud de que disfruto; la mujer que ha perdido a su hermano, y con él tantos recuerdos y proyectos; la persona mayor que vive con lo mínimo y que espera una mirada, un gesto de cariño; la mujer que ha entregado todo por amar confiadamente y se encuentra con el desamor; el niño que intenta encontrar un modelo a seguir, un amigo conquien salir.





Descargar oración: 




Acompañamos la oración con: 

“Cuando tuve hambre" (Jésed)