Tiempo de descanso, tiempo para conectar

A menudo cuando tenemos tiempo libre, tiempo de descanso, parece que lo que debemos hacer es desconectar, salir, casi escapar. Verlo todo, visitarlo todo “disfrutar de todo”... En el fondo, aplicamos los principios del consumismo también al tiempo de verano. Esta vez me gustaría que fuera diferente;  podríamos proponernos tres cosas:

-Recuperar la alegría y el amor. El camino iniciado por Jesús no se extingue en el esfuerzo o en el sufrimiento, sino que se prolonga la coherencia también cuando se vive desde el gozo y la entrega, cuando se celebra y se comparte en comunidad.
-Renovar mi mirada. Esta vez voy a intentar mirar menos objetos y edificios y voy a mirarme más a los ojos, para descubrir cómo miro. En el Evangelio numerosas veces se habla de la mirada de Jesús. Esa mirada  llena de compasión y misericordia, que sanaba y que transformaba,  ¿Cómo puedo aprender a vivir desde “esa mirada” tierna y confiada que sana?
-Aprender a compartir. Jesús opta siempre por los pobres y necesitados. Se vuelca con ellos. No puede bastarnos con no hacer nada malo, quizá debamos plantearnos qué podemos hacer en positivo, cómo acoger, servir y compartir más en estos días, que no van a ser de veraneo para todos... 
Así cuando vuelva de mis vacaciones, aunque todo siga aparentemente igual, habré buscado encontrarme conmigo mismo y con los caminos que llevan a Dios. Aunque haya prisa y agobios, exceso de actividades, presiones y ruidos a mi alrededor, quizá pueda volver a la rutina con un corazón sosegado, teniendo más claro lo que da sentido a mi vida, lo que busca mi corazón. Para que aunque tenga que volver a mis tareas rutinarias, intente hacerlas mejor, sintiéndome conectando con Jesús y dejándome guiar por Él
En definitiva, aprender a conocer más a Jesús, pero ese "conocimiento interno" del que nos habló san Ignacio, que va más allá de la razón, e incluso del corazón...

Canción SI APRENDO A CONOCERTE 
[Elena López y Jose Mª Olaizola]
SI APRENDO A CONOCERTE
ENTONCES TE AMARÉ
Y SEGUIRÉ TUS HUELLAS,
JESÚS DE NAZARET(BIS)
Manos que cuando tocan 
proclaman libertad, 
mirada que descubre 
lo bueno de la gente,
caricias que devuelven
la luz a ojos cegados,
brazos que están abiertos
a quien es diferente.

Comiendo con los hombres
por todos rechazados, 
secando con ternura
lágrimas de mujer, llorando por tu
amigo apenas sepultado, perdonando
a ese  hijo que se atreve a volver.

Tus pasos te encaminan a una muerte
temprana, tu boca habla verdad con
palabra valiente, denuncias con
firmeza a quien el mal proclama
mientras das esperanza
a quien roto se siente.

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