Oración: Examen del Año

Inicio esta oración desde el agradecimiento por este Dios cercano que seguro se ha hecho visible para el mundo y también en mi vida a lo largo de este año. Le agradezco por todo lo que tengo y lo que soy.

Repaso lo que ha sido este año. Agradezco haberle sentido junto a mí, en mi oración, en la comunidad y seguramente que en muchos otros momentos. Voy repasando cómo ha sido el paso de Dios por mi vida este año.


Al principio ya existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra al principio estaba junto a Dios. Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. En ella había vida, y la vida era la luz de los hombres. (Jn. 1, 1-4).




Oración: Oración de Navidad


Fue la gente sencilla, la que vio la luz; fue la gente sencilla la que estaba dispuesta a acoger el don de Dios. No la vieron los soberbios, los arrogantes, los que todo lo saben, los que dictan las leyes según sus propios criterios personales, los que mantienen actitudes de cerrazón. Hagamos un rato de silencio en nuestro corazón para poder oír la voz del Amor, que quiere nacer en nuestra casa, en nuestra ciudad, en nuestro mundo.


“Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.  Había unos pastores que pasaban la noche al raso velando el rebaño por turno.  Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los envolvió de claridad.  El ángel les dijo: ---No temáis. Mirad, os traigo una Buena Noticia, una gran alegría que será para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor”. (Lc 2, 7-11).




Oración: María, madre nuestra


María es esa mujer sencilla que recorrió la primera el camino del discípulo de Jesús. La primera que lo conoció y contempló, y lo acompañó hasta el final en la cruz y en la experiencia de Resurrección de las primeras comunidades. Pongámonos junto a ella y escuchemos lo que hoy el Señor quiere mostrarnos de nuestra madre en la fe.


Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: ---Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: ---No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús (…) Respondió María: ---Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. (Lc 1, 28-31; 38).



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Oración: Vivir el Adviento con Misericordia

Estos días comenzaremos el tiempo de adviento. El adviento nos invita a recordar el pasado, vivir el presente y preparar el futuro. Es una llamada a vivir el presente de nuestra vida comprometida y a experimentar y testimoniar la presencia de Jesucristo entre nosotros. El adviento nos interpela a vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor en la justicia y en el amor.

En este tiempo de Adviento, se me invita a revisar mi vida y el mundo que me rodea. El Señor me muestra su misericordia en mi vida para que sea misericordioso con los demás.


Señor Jesucristo, 
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, 
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación. 
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; 
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura; 
hizo llorar a Pedro después de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. 
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: 
¡Si conocieras el don de Dios! 
Tú eres el rostro visible del Padre invisible, 
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: 
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso. 
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad 
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: 
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios. 
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción 
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor 
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres 
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos. 
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, 
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. 
(Oración oficial para el Jubileo de la Misericordia).




Oración: La escucha de Jesús


Como Moisés ante la zarza ardiendo, me acerco a este terreno sagrado que es mi vida, me descalzo de preocupaciones, de agobio y trabajo, y avanzo desde lo que soy, para poder hacer un hueco a Dios y darme la oportunidad de descubrirlo en lo cotidiano.

Voy descubriendo que no te quedas en lo sencillo de una conversación vacía; sino que, vas más allá de lo que expresa y encuentras la sed de la persona, la escuchas y profundizas en su propia búsqueda.


Jesús, cansado del camino, se sentó tranquilamente junto al pozo. 
Era mediodía. 
Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. 
Jesús le dice:
Dame de beber. (Jn. 4, 6-8).



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Oración: Laudato si', la Creación

«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».

Así empieza la última encíclica del Papa Francisco “sobre el cuidado de la casa común”. Nos acercamos a esta primera oración sobre la encíclica para “tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar “


Y dijo Dios: -Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: -Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra. (Gn. 1, 26-28).



Oración: Hospitalidad es...


En este momento de encuentro contigo, pongo ante Ti esa hospitalidad que intento construir en mi vida. Una hospitalidad que es acogida, acompañamiento y servicio.

Junto a Ti quiero volver a experimentar ese saberme acogido con todo lo que soy y lo que tengo. Hospitalidad es preparar el corazón para poder acoger a mi hermano con esa misma libertad con la que tú lo haces.



”Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él." (Lc. 10, 33-34).



Oración: La mirada de Jesús

En esta oración buscamos la mirada de Jesús. Nos imaginamos que tenemos a Jesús delante, clavamos nuestros ojos en los suyos y descubrimos una mirada impresionante. Sólo nos centramos en sus ojos y dejamos que poco a poco nos invada su presencia.
Jesús me ve. No paso desapercibido para él, no soy uno más. Sin que yo haga nada especial para llamar su atención Jesús me encuentra, me presta atención, y detiene sus ojos en los míos para que sienta su compañía y su cercanía.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
(del Salmo 138).



Oración por las personas fallecidas

En esta oración para la festividad de los Fieles Difuntos queremos recordar a nuestras personas queridas que han fallecido recientemente. En especial, a aquellas personas que fallecieron pasando los últimos días de su vida solos, lejos de su familia y su hogar, durmiendo en la calle. Recordaremos a estos “olvidados” que por distintos motivos nadie ha despedido o llorado su pérdida.

"Al final del camino me preguntarán. ¿Has vivido? ¿Has amado? Y sin decir nada, abriré un corazón lleno de nombres" Pedro Casaldáliga.

La oración ha sido preparada por Red Incola, Fundación que en Valladolid se dedica a la atención de personas migrantes y que tiene el programa "Café Solidario" para acompañar a las personas que viven en la calle.

Puedes encontrar más información de Red Incola en este enlace.


Descargar Oración por las personas sin hogar fallecidas




Oración: Somos migrantes. La vida en las fronteras


En las fronteras se mezclan las llegadas de migrantes forzosos con la de migrantes de carácter económico, pero ambos se exponen a todo tipo de riesgos. Sin embargo, no son las únicas fronteras a las que se enfrentan, una vez llegados a su destino: la persecución, la falta de hospitalidad, las dificultades en la familia o en el trabajo surgen en su día a día. Rezamos con esta oración poniéndonos un poco en el lugar de las personas que luchan por atravesar todas las fronteras.

"Librará al pobre que pide auxilio, 
al afligido que no tiene protector; 
él se apiadará del pobre y del indigente, 
y salvará la vida de los pobres». 
Salmo 72, 12 -13.



Oración: La mujer del perfume


La mujer del perfume es un personaje que nos habla de cómo Jesús siempre está atento al mundo interior de cada persona.

Cuando ella echó a andar deprisa por la calle siguiendo a Jesús y se atrevió a entrar en la casa del fariseo, todos la miraban con cara desagradable. Ella cerró los oídos a las críticas, porque deseaba profundamente encontrarse con Jesús. Su encuentro nos ofrece una rica oración.

Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. (Lc. 7, 37-38).


Oración: Somos migrantes. Norte y Sur.


Desde el principio de la historia de la humanidad, las personas y comunidades han viajado de un lugar a otro en búsqueda de mejores condiciones de vida. Asimismo, desde muchos siglos atrás se han construido fronteras, muros y murallas para demarcar territorios y defender fortalezas. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. 

Invitamos a acercarnos a esta realidad para orar con los pies en la tierra por ella y por las personas que se ven obligadas a migrar.

“Los que un tiempo estabais lejos, estáis cerca.” (Ef. 2,13).


Oración: Sentir y gustar


Cuando me acerco a la oración busco encontrarme con Dios, escucharle con atención e intentar descubrirle en mi vida. Pero muchas veces lo hago con la misma impaciencia con la que consumo actividades en mi vida. Con el tiempo controlado, y buscando resultados inmediatos. Por eso, cada vez que vengo a la oración tengo que recordarme lo importante que es saborear este tiempo. Dejar que la Palabra me vaya calando poco a poco en el corazón. Simplemente disponer mi corazón para que Dios pueda entrar en Él a su ritmo. Que en lugar de consumir palabras o reflexiones consiga “sentir y gustar internamente” aquello que Dios está intentando transmitirme. 


Orando por los refugiados

En las últimas semanas asistimos comocionados a la realidad de miles de refugiados que huyendo de unos países destrozados por la guerra intentan alcanzar un lugar seguro donde vivir en la Unión Europea. Esta situación no es nueva, ya que durante todo el año han sido las imágenes de barcos llenos de personas llegando a las costas de Italia o Grecia las que han llenado periódicos y noticiarios. Sin olvidarnos de las personas que cruzan todo el continente americano para intentar cruzar la frontera de México con Estados Unidos o la crisis de los refugiados rohingya en Birmania. Tantos que esperan una vida mejor al otro lado de una frontera y tantos otros que han muerto en esas rutas al intentar alcanzarlas o cruzarlas.

Cuando pienso en todos ellos, son muchas las citas que se agolpan en mi corazón a través de las cuales Dios habla alto y claro:

"porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me alojasteis" (Mt 25, 35);
"Mira que estoy llamando a la puerta. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3, 20);
la parábora del rico y el pobre Lázaro (Lc 16, 19-31);
"Despreciado, rechazado por los hombres, abrumado de dolores y familiarizado con el sufrimiento" (Is 53, 2-12),
"Bienaventurados los que lloran porque Dios los consolará" (Mt 5, 4).

Hoy desde este blog, te invitamos a que tomes cualquiera de estos textos u otro que a ti te sugiera esta realidad. Que hagas un tiempo de silencio en tu día y dejes que esa frase te vaya impregnando el corazón. Que reces por todas esas personas que sufren esta situación de abandono, y para que todos nosotos -a nivel personal, desde nuestras comunidades y como Iglesia-, encontremos la manera de ayudarles en las necesidades materiales más urgentes. Y que también busquemos cómo cambiar la mentalidad de nuestros políticos y de la sociedad para hacer de las crisis humanitarias un asunto prioritario. Que nadie pueda volver la mirada ante un hermano que sufre sólo porque ha nacido en un país diferente al mío.  

En este tiempo de oración puedes escuchar también esta canción, que habla de ese Dios que está atento a los gritos de su pueblo y busca cambiar los corazones de los que miran hacia otro lado.




Yo, el Señor del cielo y el mar,
He oído el clamor de mi pueblo.
A todos los que viven en la oscuridad y el pecado,
Mi mano los salvará.
Yo, que hice las estrellas de la noche,
les iluminaré en su oscuridad.
¿Quién les llevará mi luz?
¿A quién enviaré?

Aquí estoy, Señor. ¿Soy yo, Señor?
He oído tu llamada en la noche.
Yo iré, Señor, si me conduces.
Llevaré a tu pueblo en mi corazón.

Yo, el Señor de la nieve y la lluvia,
He sufrido el dolor de mi pueblo.
He llorado por amor a ellos.
Y ellos me dan la espalda.
Voy a romper sus corazones de piedra,
Les daré corazones únicamente para amar.
Les haré llegar mi palabra.
¿A quién enviaré?

Aquí estoy, Señor. ¿Soy yo, Señor?
He oído tu llamada en la noche.
Yo iré, Señor, si me conduces.
Llevaré a tu pueblo en mi corazón.

Yo, el Señor del viento y del fuego,
Iré a los pobres y cojos.
Haré una fiesta para ellos.
Mi mano les salvará.

El pan más maravilloso les ofreceré,
Hasta que sus corazones queden satisfechos.
Les daré mi vida.
¿A quién enviaré?

Aquí estoy, Señor. ¿Soy yo, Señor?
He oído tu llamada en la noche.
Yo iré, Señor, si me conduces.
Llevaré a tu pueblo en mi corazón.

Fin de curso

Desde el equipo de Taller de Oración de CVX en Valladolid, damos por concluida la preparación de oraciones guiadas en este curso 2014/15.

No obstante, durante el verano, subiremos periódicamente alguna reflexión u oración que pueda seguir ayudándonos a orar en estos meses estivales.

Deseamos un buen verano a todas las personas y comunidades que nos visitan y acompañan en este espacio de oración.

Oración: Laicos en la Iglesia

Muchos no creyentes -y algunos creyentes también- identifican la Iglesia con su jerarquía, con las estructuras y con los religiosos y religiosas. Otros pueden (o podemos) vivir la Iglesia como algo estático, aquella institución a la que pertenecemos por estar bautizados pero que no aporta mucho más a nuestra fe que un nombre que nos identifica. En esta oración queremos animarte a pensar y rezar en la Iglesia como algo que te pertenece. Una comunidad viva y cambiante en la que como laico tienes mucho que aportar. Una comunidad que está abierta al mundo y que por tanto necesita de los laicos como actores privilegiados para construir una Iglesia cercana a la realidad y que dé respuesta a sus necesidades y anhelos. 

Vosotros recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra (Hch. 1, 8).

Oración: Laicos con el mundo

Todos los laicos participamos, de una y otra forma, en espacios donde relacionamos lo personal con lo familiar, el trabajo, la política, la economía, y la cultura. Son ámbitos en los que todos estamos implicados y en los que como cristianos inmersos en el mundo podemos aportar y dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino. Es en esos ámbitos donde no son mis discursos o palabras, sino mis gestos, acciones, y actitudes, los que dan sal a la vida y al mundo al estilo que Tú mi Dios propones.

"Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad” 
 (Jn. 17, 19).

Oración: Siguiéndote

Oramos con las experiencias de ser elegidos, ser acompañados y ser llamados. Hoy, nos vuelves a llamar a cada uno de nosotros. Nos recuerdas tu alianza con nosotros y nos animas a seguirte.
Somos llamados a encontrar nuestro camino. Para seguirlo necesitamos estar atentos, a ver quién nos necesita. Mirar. Escuchar. Atender con las entrañas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia,
te he tomado de la mano,
te he formado,
y te he hecho alianza de un pueblo,
luz de las naciones.                      Is. 42, 6.


Oración: Evangelii Gaudium, servir en las fronteras

Podemos entender una frontera, como un lugar donde hay dificultad para la extensión del Reino de Dios. En la Exhortación del Papa Francisco, hay una llamada ilusionante y llena de afecto a que nos dejemos inundar por la Alegría del Evangelio, y a que llevemos esa Luz, ese Tesoro, a todas las periferias de este mundo.

“Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio“. (Evangelii Gaudium, Papa Francisco).



Oración: Orando con María

Que difícil resulta en mi vida diaria tantas veces entender las palabras de María y comprender la entrega de amor a Dios y al mundo que encierran. Ésta humilde frase fue tu primera oración, María, que cambió el rumbo de la historia del hombre; y con estas sencillas palabras, presentaste toda tu vida a Dios, como una hoja en blanco, para que Dios escriba sobre ella lo que quiera y como quiera.

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”(Lc. 1, 38).



Oración: Parábola de los talentos

Seguimos orando con las parábolas que Jesús nos relata en el evangelio. Mediante las parábolas, Jesús nos habla con un lenguaje cercano, que nos ayuda a ponernos en el lugar de los personajes, y de esta manera, poder entender y sentir mejor lo que nos quiere transmitir. Con la parábola de los talentos, Jesús intenta explicar cómo es nuestro padre Dios, y cómo puede ser nuestra respuesta a su invitación a participar de su Reino.

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. (Mt. 25, 14-18)


Oración: Mirar para reconocerte

Estamos en tiempo de pascua, tiempo de resurrección, de buscar a Jesús resucitado. Pero a veces ante las noticias del mundo, de violencia, de tragedia, de guerra, parece que nos es muy difícil. Hoy queremos tener presentes a las personas que se ven obligadas a migrar y que fallecen en su intento de buscar un futuro mejor.


“Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos;  y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron”  Lc. 24, 29-31.

Oración: Haced esto en memoria mía

Nos acercamos en esta oración al Padre valiéndonos de uno de sus regalos; pues la Eucaristía es el sacramento culmen de la iniciación cristiana; y quizás también el más importante, pues en él recibimos al mismo Jesús. Por ello, rezamos con un sentimiento de agradecimiento y también con un horizonte de compromiso.


Y tomando la copa, dio gracias y dijo: ---Tomad esto y repartidlo entre vosotros. Tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ---Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Igualmente tomó la copa después de cenar y dijo: ---Ésta es la copa de la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros. (Lc. 22, 17, 19-20).

Oración: El tesoro encontrado

Una y otra vez leemos parábolas de Jesús y aunque creemos ya entender lo que dicen, nunca dejan de aparecer nuevos matices que nos hacen poder rezar de una manera nueva. Nos acercamos a las parábolas del tesoro escondido y la perla preciosa encontrada que nos hablan de nuestra manera de encontrarnos -y sorprendernos- con Dios.
El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que, al encontrarlo un hombre, lo escondió, y, por su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.  (Mt 13,44).

Oración: Signos del resucitado

La resurrección de Jesús es nuestra gran noticia, en ella se sostiene y toma sentido nuestra fe. A partir de la resurrección, los cristianos creemos en Dios con una luz nueva, vivimos nuestra fe en Jesús con una profundidad nueva, comprendemos nuestra existencia y nos enfrentamos a ella con una esperanza nueva.

Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres. Pero no, ¡Cristo resucitó de entre los muertos! 
(1 Co 15, 14-20).



Orar la Pasión. Sábado Santo

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En una sociedad como la nuestra, parece que nada se tiene que hacer esperar. Todo lo podemos conseguir de forma inmediata, en cuanto lo deseamos. Pero hay situaciones y heridas en la vida que requieren su tiempo de curación. Donde las soluciones no llegan por arte de magia ni de forma automática.
En este Sábado Santo te invitamos a orar sobre esos tiempos de silencio, duda y proyectos rotos. Que ojalá también sean momentos para empezar a construir nuevos sueños y dejar que la esperanza arraigue fuerte en nosotros

Oración: Sábado Santo

Orar la Pasión. Viernes Santo


En esta segunda oración para Semana Santa te invitamos a contemplar a Jesús crucificado. A mirar este mundo herido y la invitación de amor que Jesús te hace desde la cruz. Una llamada a salir de uno mismo y darse sin reservas, aun cuando sabemos que la dificultad será parte de nuestra opción por seguir a Jesús.

Oración: Viernes Santo

Orar la Pasión. Jueves Santo

En esta Semana Santa os queremos ofrecer tres oraciones para que podáis parar a contemplar algunas escenas de la Pasión. Son oraciones más cortas de lo habitual porque a lo que te invitamos es a que te dejes atrapar por la escena y dejes que Jesús te vaya hablando desde ella. Las tres oraciones van acompañadas de una canción que intenta recoger el sentimiento sobre el que te invitamos a rezar cada día.

Ojalá que orar con la Pasión de Jesús nos lleve a amar como él.

Oración: Jueves Santo

Oración: Teresa de Jesús también nos habla hoy

Dedicamos, en este año que se celebra el quinto centenario de Santa Teresa, una oración inspirada en la imagen que Teresa tiene de Dios y cómo ese Dios creador nos habla también ahora, 500 años después.
Teresa nos ha compartido su camino, en el que para ella la humanidad de Jesús ha sido mediación privilegiada para acceder a un Dios ante quien ella misma exclama:

Oh emperador nuestro, sumo poder, suma bondad, la misma sabiduría, sin principio, sin fin, sin haber termino en vuestras obras, son infinitas, sin poderse comprender, un piélago sin suelo de maravillas, una hermosura que tiene en sí todas las hermosuras, la misma fortaleza! ¡Oh, válgame Dios! ¡quién tuviera aquí junta toda la elocuencia de los mortales y sabiduría para saber bien-como acá se puede saber-, que todo es no saber nada, para este caso dará a entender alguna de las muchas cosas que podemos considerar para conocer algo de quien es este Señor y bien nuestro! (C 22,6).

Oración: Hospitalidad

A veces en nuestro día a día vamos con prisas, a lo nuestro, a lo que nos interesa, y nos perdemos muchas oportunidades de encuentro con el otro.
En este rato de oración vamos a tener presente cómo son nuestras relaciones y como acoger la vida del otro, conocer su realidad y estar dispuesto a ofrecerle todo lo que esté en nuestra mano.


[Abraham] dijo: Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis bajo el árbol. Mientras, ya que pasáis junto a vuestro siervo, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir. (Gn. 18, 3-5).

Taller de oración en Albacete

Si eres de Albacete o vives cerca a lo mejor te apetece compartir con nosotros este fin de semana de iniciación a la oración el 14 y 15 de marzo. Compartiremos algunos métodos de oración ignacianos para quienes se inician en la oración o desean conocer otras formas de orar a las que usan habitualmente. Y sobre todo lo haremos desde la experiencia y la oración compartida.

Organizado por la Parroquia de San José y la comunidad de CVX en Albacete que nos ofrecen su casa para este nueva edición del Taller de Oración.


Oración: En el trabajo de día a día

La actividad cotidiana, el sin fin de tareas, de trabajo, estudio, y la familia hacen que no me de cuenta de los días que van pasando y del tiempo que voy dedicando a todo ello.
Con tantas cosas, me da la sensación de que tengo que hacer las cosas bien. No puedo retrasar el trabajo, y menos las relaciones interpersonales, mi familia….A la vez, intento hacer malabarismos para que Tú tengas un hueco en el camino. Sin embargo, hoy llego a Ti con la clara convicción de que las cosas no salen si Tú no estás detrás.


El Señor le dijo: ---Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar! Vino un huracán tan violento, que descuajaba los montes y resquebrajaba las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto (…). (1Re 19, 11-13).

Oración: Cuaresma

La cuaresma es un tiempo de preparación interior a la Pasión de nuestro Señor, es preparar el corazón para vivir su muerte y resurrección. Pero no sólo es eso; es un tiempo de renovación. No sólo se limita la renovación de la Iglesia, Comunidad o Parroquia; sino sobre todo a nivel interior y personal. Es un tiempo de oportunidad de mejora personal. El mismo Papa Francisco nos dice que “el pueblo de Dios, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en si mismo”.
Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas." Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. (Jl. 2, 13-14).

Oración: El grano de mostaza

En nuestras manos podemos encontrar esa pequeña semilla, que en un futuro se convertirá en un gran árbol. El proyecto de Dios que tiene para nosotros y para el mundo, es un proyecto de salvación, de paz, de amor, de verdad y de justicia; es aparentemente pequeño, incluso puede parecer minúsculo y lo
encontramos en un hombre humilde y sencillo de Nazaret.


“El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que toma un hombre y lo siembra en el campo. Es la más pequeña de todas las semillas;…” 

Oración: Reconciliación

Continuamos en nuestro camino de oración rezando con los sacramentos de la Iglesia. El sacramento de la reconciliación, me habla de tu amor, de la gracia regalada a tus hijos. Un sacramento que me ayuda a amarme a mí mismo como criatura tuya, a amar a mis hermanos y a amarte a ti, Padre. Un sacramento que me habla de ser vasija de barro y de ser abrazado por el Padre bueno.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro.

Oración: El buen samaritano

“¿Y quién es mi prójimo?”. La parábola del buen samaritano es la forma que Jesús tiene de contestar a esta pregunta. Una parábola que vuelve al corazón de cada uno de nosotros y que me impide quedarme indiferente ante las realidades de sufrimiento que percibo a mi alrededor. Una parábola de contrastes entre los que pasan de largo y quien permanece junto al herido. Un sencillo ejemplo que todos entendemos y con el que no hace falta ser un experto en teología para saber lo que Jesús espera de cada uno.


Un samaritano que iba de camino llegó adonde estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al posadero y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. (Lc. 10, 33-35).

Oración: Bautismo y Confirmación

Comenzamos con esta oración un recorrido por los sacramentos de la iglesia. Nos ayudarán a interiorizarles y rezar sobre los frutos que nos regalan a nosotros mismos, a nuestros hermanos y a la iglesia. Comenzamos por dos sacramentos de iniciación: el bautismo y la confirmación.

Gracias a estos sacramentos quiero contemplar los inicios de mi fe, los signos que me fueron introduciendo poco a poco en la manera de ser cristiano y que transformaron mi existencia en una vida nueva.

Por tanto, id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñadles a cumplir cuanto os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo. (Mt. 28, 19-20).