Ha nacido. ¿Te atreves a buscarlo?

En el relato del nacimiento de Jesús tienen un papel muy destacado los personajes que aparecen buscándole: los pastores, los magos de oriente, Herodes y sus consejeros. Pero sus búsquedas son muy distintas. Los pastores que están a la intemperie y reciben el anuncio en seguida se ponen en camino a Belén. A los magos les cuesta un poco más encontrarle porque los signos que ven en el cielo no siempre son claros. Pero es Herodes el único que quiere buscarlo sin salir de su palacio. Esa es su seguridad que no puede dejar que nadie le arrebate. Por eso no sólo no sale de él a buscarle sino que intenta destruir cualquier posibilidad de que eso cambie.

¿Dónde y cómo busco yo a Dios?. O quizá primero debiera preguntarme si realmente lo estoy buscando o prefiero quedarme encerrado en mi "castillo" de lo que ya sé de él y de la idea que de Él me he hecho.

La encarnación de Dios es algo sorprendente. Por lo inimaginable de que Dios haya querido venir al mundo para vivir como uno más de nosotros y porque además lo hace como nadie hubiera esperado: desde la debilidad, en lo frágil, en un rincón, sin ningún signo de grandeza. Por eso a veces es tan difícil para los que lo buscan el encontrarlo, y sobre todo entender lo que puede significar para una vida descubrirle.

Para encontrar el verdadero rostro de Dios quizá necesite cambiar mi manera de mirar el mundo y abrirme a la sorpresa. Quién sabe si no podré encontrar a Dios en lugares que nunca he visitado, en personas a las que puse una etiqueta hace tiempo y pienso que nada tienen que aportarme, o incluso en aquellos que tienen ideas o idelogías distintas a las mías. Que tras el prejuicio inicial pueda descubrir signos de Dios y del Reino en todo ello.

No se nos cuenta en los evangelios cómo cambió la vida de aquellos que encontraron a ese recién nacido. Probablemente los pastores los seguirían siendo toda su vida, y los magos volverían a sus países a continuar con su vida. Pero podemos suponer que ya nada fue igual en su manera de entender a Dios.

Quizá pueda pedirle a Dios que cuando le encuentre, deje que él transforme mi corazón y mi vida. Que no convierta mi corazón en algo tan imprenetable que ni siquiera el verdadero Dios lo atraviese. Que mi manera de creer no se convierta en una coraza, y esté abierta a nuevas propuestas y nuevas experiencias de Dios.

Y como es tiempo de Navidad, aquí os dejamos un Villancico que os puede ayudar en esta reflexión o para hacer un rato de oración.


Hacerse Mejores

Hoy te invito a hacer una oración escuchando música. En tiempo de Adviento es común asistir a representaciones de El Mesías de Handel, una obra que contiene un plan argumental lleno de significados: por los textos que escogió el libretista (80 versículos de la Biblia, en su mayoría del Antiguo Testamento) y por la forma musical que le dio Handel.

Se dice que cuando alguien le comentó lo mucho que había disfrutado con su música, Handel respondió: «Lamento haber logrado sólo entretenerles, mi intención era hacerles mejores

Sí. La música es un lenguaje que puede atravesar casi tres siglos y hablarte ahora de lo que imaginó la sensibilidad de Handel. Permíteselo. Ponte cómodo, esponja el alma. Hazte poroso a todos los matices que encierra esta pieza y escúchala con toda la intención, porque Dios te puede hablar con ella.


Vacía de preocupaciones tu mente, cierra los ojos, pon un buen volumen para la música, si es posible con auriculares. Vamos a escuchar esa parte de la obra que precede justo al relato del nacimiento de Jesús. Isaías nos acaba de contar que el pueblo caminaba en tinieblas, y entonces el coro lo ilumina todo cantando:

For unto us a child is born,
unto us a son is given:
and the government shall be
upon his shoulder,
and his name shall be called
‘Wonderful Counsellor’,
‘The mighty God’, ‘The everlasting Father’,
‘The Prince of Peace’.


Porque un niño nos ha nacido,
nos han traído un hijo:
lleva el cetro del principado
y se llama ‘Consejero maravilloso’,
‘Guerrero divino’, ‘Padre perpetuo’,
‘Príncipe de la paz'.
(Isaías 9, 6)


Las cuatro voces del coro van entrando una tras otra, exultantes, con prisa por celebrar la llegada de ese Niño. No caben en sí de gozo, es como una risa incontenible. El acompañamiento se reduce casi a tan sólo un cuarteto de cuerdas. Las voces se ponen de acuerdo en algunos momentos para recitar juntas esos nombres que se asignan al Pequeño (wonderful counsellor, the mighty God…), pero vuelven a separarse, juguetonas, para insistir en su alegría por el Nacido. Los violines bailan alrededor, riendo también. Fija tu atención en cualquiera de esas voces, síguela, déjate llevar por lo que Handel escondió en ella.

Y sí, quizá al terminar sientas que eres un poco mejor. Feliz Navidad.

Si quieres probar otras oraciones con El Mesías, descarga este PDF.

Oración: Contemplar el nacimiento

A medida que nos vamos acercando a la Navidad, queremos proponerte que dediques un tiempo estos días a contemplar el nacimiento de Jesús. Que te acerques a Belén a contemplar a Dios encarnado y a aquellos que le acompañan junto al pesebre.

Belén es una nueva y desconcertante revelación de Dios. Una revelación escandalosa. Algo que no es nada de lo que normalmente decimos de Dios: es un niño que no sabe nada, que no puede nada, que lo necesita todo...

Belén es también una revelación del hombre. En aquel niño pone Dios su tienda de campaña. Y el hombre comienza a ser grande, independientemente de las cualidades que tenga... y de su condición social. A partir de la Encarnación, si hay alguna preferencia, será por los que menos significan socialmente...

El ángel les dijo: -No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. (Lc 2, 10-12)

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Siéntate aquí, a mi lado

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Jn 1, 4)

En este tercer domingo de Adviento, como a Juan el Bautista nos preguntamos qué debemos hacer para entrar en el Reino. Pero si le preguntáramos al otro Juan, el Evangelista, nos recomendaría también volver nuestra mirada a quien es la Luz y la Vida de los hombres... y dejar que sea Él quien se siente a nuestro lado y, de nuevo, nos proponga futuros esperanzadores en medio de la noche.  
Dejémonos hoy llevar por un precioso texto de Pedro Miguel Lamet, sj que nos trasporta delicada y críticamente al hombro cálido donde Juan Evangelista escuchó las últimas palabras de Jesús, y descansó:
"En estos tiempos de crisis y agobio, cuando parece que el mundo depende de los banqueros, y pendemos de sus labios o escuchamos con avidez que dicen los grandes observadores financieros sobre nuestro futuro, o el mundo se divide por la confianza económica en el ranking de países y algunos compran oro para agarrarse a algo definitivo que dure “para siempre”, ahora que los profetas son futbolistas, los pontífices famosos y los líderes malabaristas de la mentira, háblame, Señor. Rompe los códigos de los poderosos, los criterios de la publicidad, los ideales de los grandes programadores de medios, los intereses de mercado.

Siéntate aquí a mi lado, sobre la hierba ahora que atardece y siento el peso del vivir como una losa, un miedo al futuro, una larga incertidumbre.
Ahora que no sé cómo ayudar a mi hermano a salir del bache o percibo que este mundo pequeño se ha colado en mis amigos, mi familia, mi comunidad incluso cristiana o budista o musulmana y los diocesillos de barro se agrandan como gigantes.

Siéntate a mi lado y mírame, como en tus tiempos de Galilea y háblame de aquel que quiso asegurarse la vida a base de acumular grano, o del que construyó sobre arena o de los lirios y los gorriones. 
Dime aquello del manantial que salta por encima del tiempo hasta una vida sin tiempo o eterna y de lo que brotará de mis entrañas.

Ayúdame a limpiar mis ojos y mirar más que ver qué hay detrás de todo eso. Ver los cráneos que ocultan las cabezas de los financieros, imaginarme a los políticos jugando al aro, aventurar un rostro infinito detrás de las estrellas.

Déjame inclinar la cabeza sobre tus palabras y confiar en ti porque tú no presumes de coche, ni de domótica,  ni de salir en la tele o tener un tipo de ensueño o vestir muy fashion, sino de tener entrañas, de ser humilde y manso de corazón para recibir a los que estamos tristes o agobiados.

Deja que mi yo pequeño descubra su yo grande en ese corazón infinito y que vuelva a nacer como le pedías a Nicodemo y que, cuando veo a tu Iglesia obsesionada con dogmas, normas o prescripciones, te vea entre publicanos, entre gitanos e inmigrantes, en los barcos de refugiados sin rumbo y entre los hombres que te buscan en cualquier religión u ONG.

Pero sobre todo enseñáme a mirarme como resucitado, salvado, rescatado desde el momento que me pierdo en ti. Amén"
(Posted by Oscar&Merche)

Oración: Ser profetas

Hablar de ser profeta nos trae a la memoria los nombres de grandes hombres y mujeres que han sabido ser Palabra de Dios para el mundo. Desde el Antiguo Testamento hasta nuestros días hay muchas personas a las que reconocemos como tales: Isaías, Juan el Bautista, San Francisco de Asís, Pedro Arrupe, Monseñor Romero... Todos ellos hicieron con su palabra o con su vida que la gente de su tiempo reconociera la presencia de Dios en el mundo, señalaron aquello que impedía que el Reino de Dios se hiciese presente o propusieron nuevos caminos que aterrizaran en lo concreto la fe en Dios. Pero la capacidad de ser profeta no es algo exclusivo de unos pocos, sino algo a lo que todos estamos llamados. Para ser los ojos, los oídos y la palabra de Dios en medio del mundo.

El Señor me habló así: Antes de formarte en el vientre te conocí; antes que salieras del seno te consagré, te constituí profeta de las naciones. Yo dije: ¡Ah, Señor, mira que no sé hablar, pues soy un niño!. Y el Señor me respondió: No digas: “Soy un niño”, porque irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No les tengas miedo, pues yo estoy contigo para librarte, oráculo del Señor. Entonces el Señor alargó su mano, tocó mi boca y me dijo: “Mira, pongo mis palabras en tu boca: es este día te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y arrasar, para destruir y derribar, para edificar y plantar” (Jr 1, 4-10)

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Oración: Con los que sufren la crisis

Posiblemente no hay en los Evangelios referencias más claras y contundentes que las expresadas por Jesús con relación a los más desfavorecidos, a los que más sufren. Su constante preocupación por ellos se refleja en numerosos pasajes de su vida. Su forma de mirarles y tratarles es la mejor muestra que tenemos de lo que el Padre espera de nosotros.

En este tiempo de crisis que atravesamos son muchos los que se han ido quedado fuera de lo que todos consideramos como lo necesario para vivir: una casa, un trabajo, una comida diaria... Y son también muchos los que están en riesgo de que esto les suceda. Por eso en esta oración de hoy queremos acordarnos de ellos y dejar que nos interpele sobre nuestra respuesta. ¿Qué he hecho por ellos? ¿Qué hago por ellos? ¿Qué puedo hacer por ellos?

Llegó una viuda pobre y echó unas monedillas de muy poco valor. Jesús llamó a los discípulos y les dijo: -Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que todos los demás. Pues todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir. (Mc 12,41–44)

Descargar Oración: Orar con los que sufren la crisis
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María, maestra de la fe

Anoche celebramos la Vigilia de oración de la Inmaculada. Fue un momento de pausar los tiempos, afinar nuestros oídos (gracias, por cierto, al coro) y reavivar nuestro corazón de Adviento. Una ocasión más para dar nuestro "sí" al Señor, cada uno desde sus limitaciones y oportunidades donde concretar ese "sí", pero también fue un "sí" alentado y compartido en Comunidad.

Gracias a todos los asistentes, a los participantes y a todos los que sabemos os unisteis en la distancia.

Para descargar el cuadernillo de la Vigilia aquí.
Canción "Hágase", del coro nueve y cuarto aquí.

Vigilia de la Inmaculada


Vigilia de oración con María Inmaculada. Un hito importante en nuestro proceso de preparación para la Navidad es detenernos, contemplar y adentrarnos en el Corazón de aquella que acoge y da a luz a Jesús, de aquella que hizo de su vida entera un Adviento muy especial.

Estáis todos invitados a compartir este tiempo de oración en la Iglesia del Sdo. Corazón de Jesús (Jesuitas) este viernes, 7 de diciembre, a las 22:15 h. Prepara (con cariño) CVX en Valladolid. ¡Te esperamos!

Poneos en pie, alzad la cabeza

Domingo 1º de ADVIENTO 2012

Y dijo Dios-Trinidad contemplando este mundo en crisis: Hagamos redención del género humano. Enviemos al Hijo para que les abra los oídos, para que les abra los ojos, para que les abra el corazón,... para que se abran a sus hermanos”.

Gracias a Ti puedo yo abrir los ojos también a la naturaleza para contagiarme de ella en estas últimas semanas de otoño. El otoño no es solo caída de hojas, descenso de temperaturas, lluvia, oscuridad, recogimiento… El otoño no es solo un letargo. Es algo más.

Porque en otoño nos despojamos de lo superfluo para cargarnos de fuerza. Renovamos anhelos, cargamos ilusiones y hacemos proyectos para cuando el Sol luzca de nuevo con más esplendor y las hojas vuelvan a brotar. 

Nosotros seguiremos su impulso y renaceremos conTigo como personas nuevas.

Ahora sí entiendo lo que nos dices: “Poneos en pie, alzad la cabeza, que se acerca vuestra liberación”  (Lc 21, 28). Nos levantas, con la cabeza erguida, para liberarnos de nuestra insolidaridad y de nuestros miedos. Para así poder danzar, unidos al Dios Trinidad, la danza de la Vida que está a punto de nacer...  

Materiales pastorales y de oración: 
- Vídeo de la canción “Poneos en pie” de Ain Karem
- Vídeo con sugerentes dibujos de Fano y música de Hna. Glenda

[Posted by Jorge&Feli]

Cristo Rey y sobre todo amigo

Este domingo celebramos la festividad de Cristo Rey que nos anuncia el fin del año litúrgico. Dentro de una semana comenzaremos el Adviento, y pondremos de nuevo en marcha nuestro calendario de celebraciones y tiempos litúrgicos. Aprovechando este cambio de año litúrgico os invitamos hoy a una reflexión sobre nuestra amistad con Jesús.

Y es que los tiempos litúrgicos nos llevan de la mano en un recorrido por la vida de Jesús. Desde la esperanza de su llegada, a su forma de venir el mundo, su manera de vivir o cómo entrega la vida para ganarla de forma definitiva. Todos estos momentos son una invitación constate a conocer quién es Jesús y a profundizar en su realidad y en su misterio. Y qué duda cabe que son también una invitación a estrechar nuestra relación de amistad con él. A ir aprendiendo de él su modo de vivir, su modo de hacer, su manera de relacionarse, su manera de orar... Como dice San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, a conocerle internamente, para más amarle y seguirle. Porque sin duda, conocer mejor a Jesús toca nuestra vida y la transforma.

Queda pues lanzada esta invitación a que durante esta semana te preguntes cómo es tu relación de intimidad con Jesús y a que le pidas que durante el nuevo año litúrgico que empezamos puedas irle conociendo aún más. Sintiéndote más próximo a él y más adherido a su proyecto. Sólo quien ha caminado junto a Jesús puede entender que los títulos que le ponemos a Jesús, como este de Rey, van mucho más a allá de lo que las palabras significan para los hombres. Que la hondura de nuestra relación con él y nuestro deseo de dejarle entrar en nuestras vidas nunca se agotará en las palabras. 

Porque este ser rey de Jesús cambia cualquier idea que podamos tener del poder y del dominio. Porque al proponerte seguirle en la construcción del Reino de Dios, es el primero que se pone manos a la obra. Porque es ejemplo para todos lo que queremos participar con él en este reino donde el primero es servidor de todos se agachó a lavar los pies de sus amigos. Y porque hacerle dueño de nuestras vidas y proyectos nos convertirá en sus amigos (Jn 15, 15) y nos hará mucho más libres.
 ¿Te atreves a seguir creciendo en ese estilo de hacer Reino acompañado y ayudado por Jesús? 


Oración: No nos dejes caer en tentación



En esta petición del Padrenuestro, nos acercamos al Padre con una súplica: no nos abandones ante todo lo que no nos construye como personas, ante lo que me aleja de mis hermanos y ante todo lo que me aparta de Dios. Reconocemos que somos frágiles y que necesitamos de tu ayuda para seguirte y no apartarte del centro de nuestras vidas. Padre, tu amor es el que nos levanta y nos transforma una y otra vez cuando caemos.




Tú, el Cristo, que buscas incansablemente 
aquél que te busca y se cree alejado de Ti; 
haz que, en todo momento, sepa dejar mi espíritu en tus manos. 
Cuando todavía te busco, tú ya me has encontrado. 
Y, si mi plegaria es pobre, al menos sé 
que Tú me escuchas mucho más de lo que puedo imaginar y creer. 
Señor, no te pido en absoluto que me libres de los peligros, 
sino decisión para afrontarlos. 
No te imploro que ahorres los dolores, 
sino firmeza para soportarlos. 
No te suplico, angustiado, la salvación. 
Sólo pido esperanza para ganar, pacientemente mi libertad. 
Pero déjame sentir, Señor, 
tu mano que me acompaña en los momentos difíciles. 


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Desahuciados de la vida

"Desahucio" ha sido la palabra más repetida esta semana en España (junto con "huelga", bastante relacionadas, por cierto). Esta palabra tiene varios significados:  expulsado de tu casa, enfermedad sin curación posible, desamparado, desprotegido, marginado, extirpado de tus "raices" habituales... en resumen - y como dice la Real Academia- desahucio es "quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea".

Lo malo del desahucio es, más allá del objeto sustraído, la pérdida de toda esperanza. Y fue esperanza precisamente lo que vino a traer Jesús: esperanza en una Tierra nueva, en una Humanidad más plena, en un Reino nuevo formado por hombres y mujeres que llegaran a cumplir la voluntad de Dios, que no es otra que la de desarrollar todas sus capacidades y potencialidades con y para los demás; toda su capacidad de amar.... ¡Y qué lejos está este ideal que la realidad de nuestros desahucios! 
- ¿Puede haber autorealización si falta simplemente el pan, el techo y la calefacción? 
- ¿Es acaso "dar oportunidades" hacer cálculos usureros para quitarle a la gente incluso lo que no tiene? 
- ¿No es obsceno hablar de humanidad cuando de hecho importan más el dinero y la propiedad?

Y lo peor, repito, no es sólo que cientos de miles de personas estén pasando una dificultad concreta, sino que el desahucio trae consigo esa sensación profunda de pérdida de esperanza; el convencimiento de que no hay salida.
Ante este panorama no puedo ofrecer recetas mágicas ni consuelos fáciles. Sólo puedo recordar que no es cierto que estemos totalmente desamparados, que seamos unos "desahuciados de la vida"

Tengo que proclamar que hay Alguien que nunca nos va a abandonar: Dios. Él no nos hace sentir que le salimos muy caro, que nuestra existencia le es un inconveniente, que siempre le estaremos en deuda... Justo lo contrario: Él nos hace sentir que se alegra y regocija de la vida que nos regaló, que no tenemos que demostrar nada ni hacer ningún acto concreto para "ganar" su cariño, que lo que queramos hacer por Él es un pequeño reflejo de su Amor primero para con nosotros, y sobre todo, que nunca, nunca dejará de ser nuestra casa cálida, nuestro hogar seguro.

Quizá sea esta la única certeza a la que nos podamos aferrar en estos días convulsos...
(Posted by JDL)

Oración: Perdona nuestras ofensas

Señor, sabemos que somos débiles y frágiles. No nos importa reconocerlo en medio de una sociedad en la que triunfa el fuerte, el que da la mejor imagen, el que llega más alto, el que parece más perfecto…
Sin embargo nosotros sabemos que una y otra vez tropezamos en el intento de seguirte. Te ofendemos con algunas de las decisiones que tomamos y de las cosas que hacemos. Te hacemos daño a ti y a nuestros hermanos. No podemos evitar nuestra vulnerabilidad a tantas “tentaciones” del día a día, a tomar el camino fácil y a ceder a nuestros falsos dioses.
Pero somos conscientes de ello y queremos cambiar, Señor. Queremos ser seguidores de tu causa, y luchar por tu Reino. Por ello desde nuestra humildad te queremos pedir que perdones nuestras ofensas, queremos sentir tu perdón de Padre.

Cuando se iba de allí vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dice: “Sígueme”. Él se levantó y le siguió. 
Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron con él y sus discípulos. Al verlo, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con recaudadores de impuestos y pecadores?”. Él lo oyó y contestó: “No tienen necesidad del médico los sanos, sino los enfermos. Vayan a aprender lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios. No vine a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2,13-17)

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La fuerza de un gesto. El valor de una trayectoria


Una de las imágenes más repetidas en la iconografía religiosa es el momento en que san Martín de Tours (celebrado mañana, 11 de noviembre) parte su capa para abrigar a un mendigo a la entrada de la ciudad de Amiens. Verás esa escena en muchas iglesias románicas, podrás escuchar cómo don Quijote se lo cuenta a Sancho… un gesto tan poderoso ha atravesado los siglos y sigue teniendo algo que decirte hoy.

Pero el gesto de un instante se queda en fuego artificial si no procede de una vida asentada, coherente, que busca a su prójimo:


El prójimo no es algo que ya exista. 
Prójimo es algo que uno se hace. 

Prójimo no es el que ya tiene conmigo
relaciones de sangre, de raza, 
de negocios, de afinidad... 

Prójimo me hago yo cuando ante un ser humano, 
incluso ante el extranjero o el enemigo, 
decido dar un paso que me acerque, 
que me aproxime a él.

(Carlo María Martini)
Por eso el supremo gesto de Jesús al partirse por nosotros tiene el valor de una trayectoria de vida que se aproxima a los demás, se hace prójimo, te lanza un mensaje retador: ¿Te has hecho hoy prójimo para alguien? ¿Has sentido cómo alguien se hacía prójimo para ti?
(Posted by Sinc.)

Oración: Danos nuestro pan de cada día

La cuarta petición del Padre nuestro, “danos hoy nuestro pan de cada día”, es una petición solidaria con los pobres del mundo y hoy en día más necesaria que nunca. Una petición por aquellos que sufren, con los que tienen hambre, con los niños que no superan los primeros días, meses o años de vida por falta de alimentación, con los parados, los emigrantes, los exiliados… Pero una petición que a la vez le pide al Señor que me transforme interiormente, que me mueva y me implique para poner todo lo que tengo en sus manos y que se pueda producir de nuevo el milagro de los panes y los peces en nuestro mundo.

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. (Mt 14, 19-21)


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De los nombres y los días

No por casualidad puso la Antigua Iglesia la fiesta de Todos los Santos junto al día de Difuntos, y ambas en noviembre. Ahora que va llegando el frío (en el hemisferio Norte), en una tarde lluviosa e desapacible, todo parece invitarnos al recogimiento y a una cierta nostalgia. Y en los tiempos actuales, parece aún más necesario que nunca este stop. Parece que el hombre actual esté siempre queriendo vivir en contra de la Naturaleza, de las estaciones y de la oculta sabiduría que esconden los tiempos pausados.
Es el tiempo oportuno y la hora adecuada para pararme y pensar cómo me siento, de dónde vengo y hacia dónde pienso caminar en esta vida, que en ocasiones se muestra más gélida que el propio invierno. Y para todo esto contamos con unas compañías privilegiadas: el testimonio de todos los santos que en el mundo han sido y de todas las personas que -en nuestro santoral particular- guardamos como un tesoro. En definitiva, son dos días para echar raíces y recordar cuáles son mis anclas, para no infravalorar el legado de todos los que nos precedieron y cuyas esperanzas estén -quizá- depositadas hoy en nosotros...

Alguien dijo que "Estamos hechos de lo que nos han amado y de lo que hemos sido capaces de amar nosotros; aunque lo segundo no deja de ser un buen intento de agradecer lo primero." Las personas que nos quisieron, o a las que quisimos entregarnos (aunque no siempre nos dejaran) van conformando nuestra esencia más profunda, van dibujándonos por dentro. Y, si aprendemos a mirar con la perspectiva de los tiempos pausados, podemos descubrir la mano amorosa de Dios, Padre-Madre, que va soñando cada trazo, acariciando cada giro que daba tu vida o la de aquellos que te influyeron.

Por eso, hoy más que nunca, Señor de mi historia, 
te daré gracias por los nombres y los días 
con los que Tú has llenado mis horas y mis sonrisas.
(Posted by JDL)

Oración: Hágase tu voluntad

Una frase que produce vértigo. Que atrae sobre nosotros el miedo a perder seguridades, la incertidumbre de lo desconocido que está por venir, la pregunta de hasta dónde me llevará esa voluntad.

Pero quizá lo importante es aprender a descubrir de quién me he fiado. En manos de quién pongo mi libertad. De aquel que es Padre, que sólo quiere lo mejor para sus hijos. Quizá así pueda pronunciar un "hágase" cada vez con menos reservas. Cada vez con menos condiciones. Cada vez más abierto a acoger como don aquello que me encuentre a lo largo del camino elegido.

Respondió María: -Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. (Lc 1, 38)


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¿Hablamos de compromiso?

La fuerza con la que esta crisis está afectando a nuestra sociedad y a nosotros mismos, no nos puede impedir escuchar el grito de quienes se consumen asolados por la pobreza más extrema, menospreciados en su dignidad, o extenuados por sufrimientos y carencias. 

Aprender a escuchar su llanto, exige también hacer un poco de silencio y voluntad para abrir el corazón. Exige preparar nuestros sentidos para ser capaces de escuchar la voz de los que sufren. Quizá deberíamos superar cegueras y egoísmos. Y desde ahí, y con nuestras limitaciones, comprometernos con humildad, y con confianza en el Padre, en aquello que pueda estar a nuestro alcance, para contribuir, desde nuestra pequeñez, a paliar ese dolor. 

Jesús siempre luchó contra el sufrimiento y el mal. Su compasión y la preferencia por los últimos de su tiempo nos anima siempre a aliviar el sufrimiento y a hacer el bien. El Evangelio nos lo recuerda constantemente, y esto mismo es lo que les encomendó a sus discípulos. Seguramente podemos avanzar en el camino desde aportaciones sencillas, compromisos pequeños, que nos vayan ayudando a comprender Su Mensaje. 

Hoy te propongo que guardes en tu corazón esa imagen que has visto en la TV, o esa noticia que has escuchado o leído, llévala a ese espacio de intimidad compartida que es la oración, y trata de imaginar que diría Jesús ante esa realidad, cómo miraría, qué haría. Puede que la oración nos ilumine en la forma de tener presente a los que sufren, saber cuál puede ser nuestra labor, o de ser más fieles a Jesús en lo que venimos haciendo.

Os dejamos el vídeo de la canción "Si yo fuera tú", de Alejandro Abad, un niño cantándole a otro niño sobre sus diferencias y cómo poder ser cercanos los unos de los otros. Cuando, en oración, hablamos de "contemplar" nos referimos precisamente a esto, a ponernos literalmente en la piel del otro, a pensar y sentir cómo sería yo... "si yo fuera tu".
- Letra de la canción aquí.
- Para descargar el vídeo aquí

Posted by O&M-CVX

Oración: Venga tu Reino

Jesús vino a anunciarnos que el Reino de Dios está aquí, pero nosotros hoy continuamos pidiendo para que se haga presente en nuestra vida, para que llegue una nueva forma de vivir en amor, perdón, servicio y entrega a todos los hombres.
Este reinado de Dios no siempre se ve, pero ya está actuando en la Iglesia, en su Palabra, en los sacramentos, en la energía de tantos y tantos cristianos que creen en el evangelio y lo van poniendo en práctica. Quizá también ya esté presente en signos de tu vida.
Hoy te invitamos a que sigas buscando este tesoro y le pidas a Dios que la alegría de encontrarlo lo convierta en lo más importante de tu vida.

El reinado de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo
(Mt 13, 44)



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Elogio de la vulnerabilidad


Hoy en día está muy mal visto tener defectos, ser débil, sentirse vulnerable, no cumplir las medidas de un determinado patrón de belleza o de comportamiento... O sea, que todo el mundo está en realidad muy mal visto ;-) porque nadie es perfecto. Pero aunque esto lo sabemos racionalmente, en el fondo seguimos viviendo como si no quisiéramos aceptar la imperfección, la limitación y la vulnerabilidad en nuestras vidas. 

En época de San Ignacio no era muy distinto, quizá estaban menos obsesionados por la imagen física, pero sin embargo estaban más obsesionados por el "honor". Bien, pues lo interesante en la vida de Ignacio ("Iñigo" antes de su conversión) comenzó precisamente cuando empezó a resquebrajársele todo eso de la imagen y el honor...
Él era un importante noble y militar de la época, y en la batalla de Pamplona le hirieron casi de muerte. Cuando Iñigo llegó a su casa de Loyola, había fracasado en la vida en todos los frentes (militar, amor, reputación, etc.). Se le cerraban todas las puertas... Y sorprendentemente, fue en esa oscuridad cuando empezó a vislumbrar algo nuevo. Y es que, aun en los momentos más sombríos hay Alguien dispuesto a encontrarnos. 

Fue precisamente cuando dejó de buscarse a sí mismo en todo lo que hacía, cuando pudo empezar a descubrir al Dios que le buscaba en todo lo que le rodeaba. Dios fue ganando, poco a poco, la batalla más difícil, la de conquistar el corazón testarudo de Íñigo... Y perdiendo así Iñigo esta batalla interior fue como, curiosamente, conquistó la victoria definitiva de su propia vida; encontró el sentido y la alegría de su existencia, que ya no sería ya otra que la de amar y servir a Dios en todas sus criaturas (los demás) e invitar a éstas a acercarse más a Dios. 

Quizá la clave de Ignacio sea, precisamente, que es sólo cuando él "bajó la guardia", cuando ya no luchó más la batalla infinita y agotadora de tener que quedar bien con todo el mundo, de vivir a la defensiva, y de vivir para prevalecer él; sólo entonces pudo el bueno de Dios abrirse algún camino en su corazón, y retomar para sí todas las cualidades maravillosas que había puesto en ese joven guipuzcoano y que estaban siendo utilizadas en la dirección equivocada. La vulnerabilidad es muchas veces la única puerta que Dios tiene para volver a conquistarnos. ¿Por qué tenemos tanto miedo a ser vulnerables, si es precisamente cuando somos más auténticamente nosotros mismos?

Conocer las propias limitaciones es un acto de sabiduría. Pero si además aceptamos esas limitaciones y le preguntamos a Dios qué puede hacer Él con ellas, eso es un acto de valentía profunda. Sólo así podrá Quien nos creó y nos soñó desde siempre volver a seducirnos y a conquistarnos. Podrá llevarnos a una "tierra prometida" que tiene reservada para cada uno de nosotros... ¿Te atreves tú a descubrirla, es decir, a re-descubrirte? 

La mejor descripción de este proceso, de esta "reconquista interior" quizá sea la letra de la famosa canción de Amaral "Cómo hablar". Te invitamos a que la releas desde esta perspectiva, ¡verás cómo todo cobra un nuevo significado!

La letra de la canción aquí.
Y un vídeo con la letra aquí.

Posted by JDL

Oración: Santificado sea tu nombre

Si la semana pasada disfrutábamos dando a Dios el nombre de Padre, en la oración de hoy te proponemos "hacer reverencia" ante el nombre de Dios.

La grandeza de Dios no se puede encerrar en un nombre ni en una imagen, por muchas que usemos para aproximarnos a Él o intentar definirle: alfarero, creador, amor, padre, sabiduría.... Por eso ante este, como ante tantos otros misterios de la fe, a veces es bueno darse un tiempo para simplemente dejarse admirar. Que sea el propio misterio el que nos penetre, sin intentar entenderlo o desentrañarlo con nuestra razón.

Que ojalá mi vida y mi manera de hablar de Dios, realmente sea una manera de santificar su nombre y de transmitir parte de lo mucho que significa.

Yo decía: "No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su Nombre." Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no podía. (Jeremías 20,9)


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Santa Teresa de Jesús

Este lunes 15 de octubre se celebra la festividad de Santa Teresa de Jesús. Ante la proximidad del quinto centenario del su nacimiento en el 2015, las distintas congregaciones vinculas a su carisma continúan en su trabajo de reflexión y difusión de la espiritualidad teresiana, a través de las obras de esta doctora de la Iglesia. Una propuesta muy interesante es la iniciada por la Compañía de santa Teresa de Jesús, teresianas del padre Enrique de Ossó, Proyecto nudo.

Toma su nombre de un poema de la Santa. Su objetivo es que gentes de todos los lugares puedan acceder a la reflexión y relectura, en clave del siglo XXI, de las obras de Teresa. Su experiencia ha sido, a lo largo de los siglos, una invitación a vivir la gran aventura del encuentro personal con el Dios que habita en nuestro interior.

No debemos olvidar lo que nos dice Teresa en su libro de Las Moradas: “…Es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante y muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos…Y que la puerta para entrar en ese castillo es la oración”. Desde este blog os invitamos a entrar en vuestro castillo, a través de la oración, para encontraros con Él.


Oración: Padre nuestro

Hoy comenzamos una serie de oraciones en las que os queremos invitar a profundizar en la oración que Jesús nos enseñó. A lo largo de varias semanas, iremos añadiendo oraciones que girarán en torno a las frases y peticiones que formulamos en el Padrenuestro. Hoy comenzamos con la primera de ellas. Porque uno de los mejores regalos que nos dejó Jesús es esta posibilidad de presentamos ante Dios como hijos. Esa es nuestra verdad más profunda. él que nos llama a todos y nos conoce por nuestro nombre, espera que nosotros le demos un nombre, que lo llamemos. Nombrar a alguien es conocerle y quererle. Y Dios espera emocionado que lo llamemos; se le estremecen las entrañas cuando lo hacemos de verdad.

Al enterarse los fariseos de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron alrededor de él; y uno de ellos, [doctor en la ley] le preguntó maliciosamente: -Maestro, ¿cuál es el precepto más importante en la ley? Le respondió: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el precepto más importante; pero el segundo es equivalente: Amarás al prójimo como a ti mismo. Estos dos preceptos sustentan la ley entera y los profetas. (Mt 22, 34 – 40)

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La alabanza de Francisco

San Francisco de Asís es uno de los grandes santos de la Iglesia; y probablemente el más "pequeño" de ellos (celebrado el pasado 4 de octubre). Fue un hombre que vivió con una intensidad sin precedentes la humildad, la pobreza evangélica y material, la fraternidad con las personas y con todos los seres vivos -a los que consideraba realmente "hermanos"-. Estas y otras muchas cosas fueron a la vez causa de admiración y seguimiento de la gente sencilla, así como testimonio reformador de una parte de la Iglesia de su tiempo; pero también causa de sospecha y escándalo para otra parte de la sociedad y de la Iglesia...

Su vida, auténtica y entregada, daría para saborear y aprender en muchos aspectos. Hoy nos centraremos sólo en uno: su fraternidad con los hombres y con la Naturaleza. Quizá sea el aspecto más conocido, pero curiosamente es también el más actual. Hoy nos suena a "ecologistas" actitudes como el respeto íntimo por la Naturaleza, la búsqueda de puentes y comunicación de la raza humana con otras especies, el sentirse una parte más (no la más importante) de una Naturaleza compleja y fascinante a la que debemos admirar en vez de someter. Solo que él lo vivió ya en el siglo XIII y sin que esto estuviera de moda. 

Pero además supo dar una lectura trascendente a estos hechos e inició sin saberlo una especie de "teología ecológica", que aporta algo esencialmente diferente. Él sabía leer a los demás seres vivos como auténticos hermanos suyos, puesto que todos somos hijos de un mismo Padre, obra de las Manos de Dios. 
Por amor al Padre aprendió a tener amor a sus hijos; y viceversa: por descubrimiento y admiración de las obras (criaturas), supo valorar la grandeza de su Autor (Creador)

Os dejamos aquí varios materiales que pueden servir de oración guiada (oración de la mañana en colegios, oración en grupo, etc.). Un PowerPoint con el Cántico de las criaturas con dibujos de Cortés, en formato PPT y PDF. Y un vídeo con una adaptación de este cántico por parte de Maite López (¡fantástico!)
        - Cántico de las Criaturas en PPT 
        - Cántico de las Criaturas en PDF (por si problemas con tipos de letra)
        - Ese vídeo estupendo aquí.

Posted by JDL

Oración: Orar lo cotidiano

No resulta fácil en el ritmo diario dedicar tiempo a la oración. Encontrar el espacio y el momento para ponerme delante de Dios. Las tareas urgentes y las cotidianas van ocupando mi día y parece que nunca tengo un tiempo tranquilo para escuchar a Dios en medio de mi vida. Y cuando lo encuentro, a menudo acaba invadido de distracciones y tareas que he dejado pendientes. Otras veces la dificultad viene de mis dudas sobre cómo acercarme a Ti, cómo hablar contigo, cómo rezar, cómo saber cuándo me estás hablando...

Pero el deseo siempre es más fuerte que todas esas dificultades y aquí estoy de nuevo ante Ti. Para continuar juntos este camino de la vida. Para hacer consciente que siempre estás junto a mí. Cuando te siento cerca y también cuando me pasas más desapercibido.

 Aquel mismo día, dos de los discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús, que dista de Jerusalén unos once kilómetros. Iban hablando de todos estos sucesos. Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban ofuscados y no eran capaces de reconocerlo. (Lc 24, 13-16)

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Extienda la mirada

Ensanchad la mirada... más allá del miedo, más allá de la incertidumbre, más allá de la crisis, más allá de nuestras derrotas. El Señor nos invita cada día a mirar más allá, a ensanchar la mirada para reconocerle en el gesto amigo, en la mano tendida, en la vida entregada de tantos miles y miles de personas que nos rodean.
En estos tiempos difíciles, demasiadas cosas invitan al temor. Las noticias acrecientan nuestros miedos y éstos nos encierran, nos paralizan. 
Sin embargo, el Señor nos llama a acoger la incertidumbre, a abrirnos al otro, mirando más allá; con la única certeza importante: Dios habita nuestra realidad y la hace nueva cada día. Ensanchad la mirada para reconocerle.

Un experto en espiritualidad dio un sólo consejo a una mujer que acudió a él decepcionada y desconsolada: "No lo dude: amplíe la mirada". Ella estaba detrás de acertar con un cambio en su vida; desde hacía tiempo, el mundo le sonaba unilateral, monótono y cansino. Las noticias le hablaban de problemas que barruntaban escasísimas soluciones, puertas de salida angustiosamente estrechas y salvamentos casi imposibles ... "Le insisto: extienda la mirada, observe bien y comprobará que hay más aire para respirar del que piensa".


"Si nuestros ojos son capaces de ver la amplitud de cuanto Dios mueve en este mundo, cualquier vuelta al otoño puede ser buena; ésta de ahora, también."
(Francisco José Ruiz Pérez, SJ. Provincial de España)

Vuelven las Oraciones de los miércoles


El próximo día 3 de octubre comenzaremos a publicar de nuevo oraciones con un contenido más extenso todos los miércoles. Como ya os hemos comentado alguna vez, estas oraciones las preparamos además de para este blog, para ofrecer un espacio de oración todos los miércoles a las 20.15 en la Capilla de San Ignacio de la Iglesia del Corazón de Jesús (jesuitas) de Valladolid.


No es fácil encontrar en ritmo diario tiempo para hacer silencio interior y tener una oración pausada. Otras veces lo que nos cuesta es saber cómo rezar, sobre qué rezar o tener textos que nos guíen en nuestra oración. Sin embargo somos muchos los que llevamos ese deseo de crecer interiormente, de profundizar en nuestra oración, de aprender a relacionarnos con Dios...

Este espacio de la Oración de los miércoles intenta ayudar a todo ello. De una manera sencilla, ofrece una oración pensada para durar una media hora de forma guiada, aunque si se hace de forma personal cada uno puede adaptarla a su disponibilidad de tiempo. La oración mezcla reflexiones, la Palabra, música y sobre todo tiempos para el silencio. Aunque permiten un tiempo de oración personal, pensamos que cuando se hace en compañía de otros adquieren un nuevo sentido. Supone sentirse acompañado, apoyado por la oración de los otros, hacerse consciente de compartir una misma fe.

Este curso, por ejemplo, buscaremos ahondar en el significado de cada una de las frases del Padre Nuestro, dedicando una oración a cada una de ellas. Rezaremos por el mundo, deteniéndonos cada día en uno de los continentes, rezando por sus luces y sus sombras. Rezaremos con palabras de santos y hombres de Iglesia que siguen teniendo sentido hoy para nosotros. Pero sobre todo, rezaremos sobre nuestra vida, porque una oración que no toca la vida no llega a ser una oración completa.

Por todo ello a los que sois de Valladolid os invitamos a venir los miércoles que queráis a esta actividad organizada por CVX junto con otros laicos que colaboran en ella. Es una actividad totalmente abierta y ofrecida desde el deseo de que sean muchos a los que les ayude en su vida de oración. Para los que viváis en otras ciudades o países os animamos a que compartáis las oraciones en vuestras comunidades o creéis vuestros propios espacios de oración para compartir con otros.

Etapas de un Encuentro


(Basado en Javier Melloni, sj. EIDES nº 30 Itinerario hacia una vida en Dios)
La oración no es sólo un tiempo, ni sólo una actividad, sino un estado de comunión. Toda comunión supone un “yo” y un “tú”. Ahora bien, cuanto más ahondamos en nuestro “yo”, más nos adentramos en el “Tú” de Dios, hasta convertirnos en Uno. No es un itinerario único ni marcado por igual para todos, pero en general sí podemos distinguir tres etapas en la vida de oración:

1.- En la necesidad, el centro de gravedad es mi yo, mis exigencias, mis maneras limitadas de ver y de interpretar las presencias y ausencias de Dios... Aquí la oración casi siempre es de petición.

2.- En el deseo, el centro empieza a desplazarse hacia el Tú de Dios, y estoy más atento a lo que se me dice que a lo que yo quiero decir. Para percibir los matices de este desplazamiento, es ilustrativa la distinción que hace Teresa de Jesús entre "contentamientos" y "gustos". “Los contentamientos me parece que son aquellos que adquirimos con nuestra meditación y peticiones a nuestro Señor, y proceden de nuestra naturaleza” (Cuartas Moradas, 1,4). Es decir, se trata de una satisfacción que todavía se refiere a uno mismo. “Empiezan de nuestro propio natural, si bien acaban en Dios” (íbid.). Los “gustos”, en cambio, son don de Dios y no pueden ser provocados: “Todo nuestro interior se dilata y se engranda, y no se puede expresar todo el bien que resulta de ello” (4M 2,6). El yo va despojándose cada vez más de sí mismo para llegar a otra Orilla: el Silencio.

3.- En el silencio, ya no hay “yo” ni “tú”, sino una com-unión que va más allá del mero “nosotros”. No se trata tampoco de una fusión, si por “fusión” entendemos “disolución” de la propia identidad, sino que es la participación en la comunión trinitaria, en la que se da la unión de personas plenamente realizadas todas ellas. Como dice Henri Le Saux, “nunca alcanzaremos verdaderamente a Dios con un pensamiento objetivo, sino en el fondo mismo de la experiencia purificada del mi propio yo, que es participación del único Yo divino" aquel que me hace ser yo mismo. 

Otros amigos en la fe han dicho algo parecido, con menos palabras y más sugerencia:

Primero, yo hablo, Tú escuchas;
luego, Tú hablas, yo escucho;
más allá, no hablamos ninguno de los dos, los dos escuchamos;
al final, ninguno habla, ni escucha: sólo hay silencio.
[Anthony de Mello]

Dios es más íntimo que mi propio yo. 
[San Agustín]

Amar no es mirarse el uno al otro,
sino mirar juntos al horizonte
[Antoine de Saint Exupéry]

Posted by JDL

Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?

El evangelio de este domingo es el famoso diálogo de Jesús con sus discípulos, donde Jesús pregunta y contrapone lo que "otros" dicen de él y lo que "vosotros" decís de mí. Jesús desvía la atención de las habladurías y rumores sobre su persona (aunque fueran alagadores) y se centra en los que tiene más cerca, en los que quieren convivir con él. A ellos les pide una respuesta personal y comprometida, sin rodeos ni frases hechas... ¿Quién soy Yo para ti?. Hoy (y siempre) nos pregunta esto mismo: ¿qué represento para ti, realmente?, ¿qué lugar ocupo en tu vida?, ¿eres consciente de todo lo que he hecho por ti?,... en el fondo ¿quieres vivir conmigo y por mi?... es la pregunta directa que nos desnuda y requiere de nosotros una reflexión profunda y una contestación valiente. 

Y como esta respuesta tiene que ser personal e intransferible, sólo se puede elaborar en clima de oración, de Presencia, mirándole directamente  a los ojos... Y seguro que así, tu respuesta será la mejor respuesta, porque es la tuya, la que contestas en virtud de tus aptitudes, historia y circunstancias. Porque es en medio de tus circunstancias, con la trayectoria de tu historia y con las herramientas de tus aptitudes como Jesús quiere que le sigas. Pedro tuvo su respuesta y su misión... tú tendrás que descubrir la tuya.

Por si sirve de ayuda, traemos aquí una de estas respuestas personales, de un amigo de CVX al que le hicieron esta misma pregunta en Ejercicios (lo que se denomina "Principio y Fundamento"):


Y quieren que explique
lo que Tú eres para mí.
Pretenden que esboce si acaso
algo de lo que representas.
Y tengo que decir que... (texto completo aquí)

Posted by JDL

Memoria Agradecida

Las primeras semanas de septiembre en España es el tiempo de la "vuelta al cole". Poco a poco en los colegios, institutos y universidades va dando comienzo un nuevo curso. Aprovechando esta circunstancia y que hoy 8 de septiembre es el Día Mundial de la Alfabetización queremos acordarnos de todos los maestros que han pasado por nuestra vida. Aquellas personas que han puesto su granito de arena para que nos formáramos como las personas que somos ahora.

Porque no sólo nos han ayudado a crecer los maestros y profesores que tuvimos en el colegio. También habrá habido en nuestra vida catequistas, formadores, educadores, amigos... que nos han ido ayudando a entender el mundo y el sentido de nuestra vida. Que nos habrán ayudado a salir de baches. Y sobre todo que nos han llevado de la mano en nuestro crecer en la fe.

Hoy te proponemos que dediques un tiempo a dar gracias por todos aquellos "maestros" que has tenido en tu vida y a pedir por las muchas personas que desde su vocación de formadores han optado por ser guías para otros. Maestros en la vida y en la fe.

Queremos pedir también por todas aquellas personas, especialmente niños, que no tienen acceso a la educación básica. A los que nadie enseñará a leer o escribir. Y también por aquellos que nunca oirán hablar de Dios y de su amor por no tener a alguien a su lado a alguien que les hable de El.

También puedes hacer consciente todos aquellas situaciones en las tú también eres maestro para otros con tu palabra o con tu forma de actuar. En las que tú también muestras a otros cómo es Dios.

Si eres profesor, te ofrecemos una oración que te puede ayudar en este tiempo de inicio de curso. Y si no lo eres, te puede ayudar a pedir por aquello que ellos necesitan.


Dame divino Maestro, un amor sincero por mis alumnos
y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.
Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado, 
con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.

Que imparta el conocimiento humildemente, 
que escuche con atención, que colabore de buena gana, 
y busque el bien último de aquellos a los que enseño.

Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar.

Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, 
que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.
Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.

Dame la fuerza para admitir mis limitaciones, 
el coraje para empezar cada día con esperanza, 
y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.

Acepto a cada alumno venido de tus manos. 
Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo, 
aunque ellos mismo no se vean así.

Sé que tengo la oportunidad de dar a muchos jóvenes luz y esperanza, 
un sentido de misión y entrega. 
Sé que Tú confías en mí y que estás conmigo.

Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día. 
Te pido que me bendigas a mí y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.

Que aprendamos de la sabiduría del pasado. 
Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros. 
Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo, 
y de las vidas de aquellos que te conocen bien.

Este es el verdadero aprendizaje: 
conocer cómo debemos vivir nuestra vida, 
conocer cómo somos nosotros mismos, 
y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.

Joe Mannath