Cuidar la fragilidad

Quien haya tenido un niño recién nacido en sus brazos sabe de la sensación de fragilidad que transmite. Nada puede hacer por sí mismo. Durante varios años depende de sus padres para comer, para vestirse, para limpiarse y para atender cualquier necesidad.

Así, con esa fragilidad y dependencia vino Dios a nuestro mundo. Puso su proyecto de salvación en las manos de unos padres primerizos. No exigió garantías ni seguridades. No se rodeó de los mejores médicos ni de las mayores comodidades. Se adentró en el mundo fiándose de una mujer y un hombre como tantos otros.

Hoy, cuando celebramos y recordamos el nacimiento de Jesús, podemos poner también junto al pesebre a tantas mujeres y hombres de nuestro mundo que viven esa fragilidad en sus vidas. Porque necesitan de alguien que les de alimento, que les cuide en su convalecencia, que les haga compañía o que les proporcione un techo bajo el que dormir. Y podemos caer en la cuenta de la confianza que pone Dios en nosotros para cuidar de ellos. Desde nuestra limitación y desde nuestros miedos, pero llamados como José y María a cuidar de ese Dios frágil que sigue estando presente en medio de nosotros.

"Os aseguro que cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25, 40)

Desde el Taller de oración aprovechamos para desearos una Feliz Navidad con el corazón lleno de alegría porque Dios ha venido al mundo a estar con nosotros.



Oración: Navidad

En la Navidad no sólo recordamos que Dios se hizo hombre en Jesús de Nazaret, celebramos también que sigue llegando a nuestro mundo hoy cuando vivimos una realidad que nos desgarra. Contemplamos al Hijo de Dios nacido en los «suburbios» de Belén, para descubrir qué es lo que hoy nos quiere decir esa presencia siempre viva y actual. Al mirar a Jesús recién nacido en la pobreza no podemos apartar de nuestro corazón a todos los otros niños y personas que están hoy en una situación parecida. Al lado de ellos se situó Jesús desde el primer momento de su vida, y al lado de ellos sigue. Por eso su venida es una buena noticia, una gran alegría, para los pobres…

Mientras estaban ellos allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. (Lc 2, 6-7)

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Oración: Invitados por Jesús

A todos nos resulta fácil reconocer en Jesús a un verdadero modelo de hombre de oración. El encuentro en el evangelio con Jesús orando, nos transmite qué sentido tuvo la oración en su vida y cuál fue su modo de acercarse al Padre. Nos mostró que vale la pena ponerse en presencia del Padre bueno, aproximarse, pedir aliento para la vida, y orientación para buscar el Reino. Su ejemplo puede animar nuestra propia vida de oración y ayudarnos a renovar nuestra Fe.

A la mañana, mucho antes de amanecer, se levantó, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba (Mc 1, 3)

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Siembra esperanza

Últimamente comienzan a oírse noticias de que la crisis, que venimos soportando, parece que esta tocando suelo, que se atisban razones para el optimismo. Una esperanza basada en percepciones, datos económicos, previsiones...

El cristiano sabe donde descansa su esperanza. El Evangelio siempre nos ofrece el camino sólido y certero para un mundo más humano, más fraterno, más feliz. Desde nuestra sensibilidad, desde nuestro peculiar acento, desde donde somos y estamos, Jesús nos invita a abrir los ojos como Él lo hace; para compartir, para acoger, para acompañar, para ser solidarios…asumiendo con responsabilidad Su propuesta.

La comunidad marista ha elegido para este curso escolar el lema “Siembra Esperanza”. Desde aquí nos unimos a esta propuesta, sintiendo que participamos del mismo espíritu, desde otro carisma.

Este lema puede ayudarnos en este tiempo de Adviento a renovar nuestra esperanza en que la forma de hacerse presente Dios en el mundo como uno de nosotros, acabará transformando la realidad. Y hoy víspera de la Inmaculada, nos fijamos también en María, que nos puede ayudar a entender lo que significa poner la esperanza y apostar toda una vida por una promesa de Dios.


Oración: Esperándote

El Adviento es tiempo de esperar. No tenemos seguridades, sólo signos que anuncian algo nuevo. Este es un tiempo que puede ser una buena oportunidad para ejercitarnos en esperar con paciencia. Desear, imaginar, echar a volar la ilusión por lo que va a llegar… sin que esté en mi mano adelantarlo. Quizá así el corazón esté más preparado para cuando Dios sea Dios-con-nosotros. Quizá así este tiempo no pase inadvertido como una tarea más.

En aquél tiempo dijo Jesús a sus discípulos: 'Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad! (Mc 13, 33-37)

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Oración: Arrupe, en manos de Dios

Hoy recordamos y oramos con Pedro Arrupe, jesuita, que vivió entre los años 1907 y 1991; casi todo el siglo XX. Un siglo marcado por acontecimientos a través de los cuales Dios fue configurando su vida: la persecución religiosa, la guerra civil y mundial, la bomba de Hiroshima, el Concilio Vaticano II y su puesta en práctica...

Son muchas las facetas de la vida de Arrupe que podrían ayudarnos en nuestra oración y acercarnos más a Dios. Nosotros hemos querido quedarnos con cómo puso su corazón en Dios y su voluntad. Cómo fue descubriendo a lo que le llamaba Dios en cada momento de su vida, "solamente deseando y eligiendo aquello que más nos conduce para el fin que somos creados" [EE 21]


Yo me siento más que nunca en las manos de Dios. Eso es lo que he deseado toda mi vida, desde joven. Y eso es también lo único que sigo queriendo ahora. Pero con una diferencia: hoy toda la iniciativa la tiene el Señor. Les aseguro que saberme y sentirme totalmente en sus manos es una profunda experiencia.

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Oración: Examinar

La palabra examen nos recuerda habitualmente el mundo académico. A esa prueba de conocimiento que intenta ponerle una nota a cuánto he aprendido y que muchas veces se olvida de valorar nuestro esfuerzo y nuestro progreso. Pero examen es también el reconocimiento que nos hace el médico para intentar descubrir qué nos pasa, cual es la causa de nuestra enfermedad o simplemente para descubrir que tenemos una salud de hierro. El examen me ayuda a conocer cómo estoy y qué me puede ayudar para estar todavía mejor.

La propuesta de oración que os ofrecemos hoy quiere ayudel amor de Dios siempre está en nosotros, lo sintamos con más o menos intensidad.
arnos a diagnosticar cómo está el amor de Dios en nuestras vidas. Dónde le encontramos, dónde le dejamos crecer, dónde le ponemos más impedimentos. Siendo conscientes de que

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. (1 Jn 4, 7-8)

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Oración: Vivir con lo puesto

Cuando salimos a nuestras calles nos podemos encontrar con personas muy diversas a las que nos cruzamos sin casi pararnos a observarlas. Sin preguntarnos por sus preocupaciones, sus deseos, lo que les depara la vida. La realidad sobre la que hacemos hoy oración es la de hombres y mujeres de carne y hueso, imperfectos como todos. En sus historias cuentan con aciertos y errores. Su carácter, como tantos otros, es complejo. Tienen virtudes y defectos. Hay en sus vidas bien y pecado. Nos queremos acordar de todas esas gentes que habitan el margen del camino y que buscan también cumplir sus sueños.

Si está en tu mano dárselo, no digas al prójimo: “vete y vuelve, mañana te lo daré” (Proverbios 3, 28)

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Oración: Mandamientos

Cuando pensamos en los mandamientos, parece que la palabra que domina en nuestro interior es el "NO" con el que empiezan casi todos ellos. A veces los recordamos como un listado de cosas que no podemos hacer y nos están prohibidas. Pero sin embargo nos olvidamos que detrás de ellos la palabra que se esconde es el amor: "Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo"

Los diez mandamientos son un camino de vida, felicidad y realización personal. Son un don de Dios a la humanidad, y un don se recibe con las manos abiertas, se agradece, se disfruta y se comparte.

Si amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás. (Dt 30,16)

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Oración: Alejarse de Dios

No es fácil enfrentarse con el pecado. A nadie le apetece reconocer que no todo lo hace bien, que no siempre acertamos con la forma en la que hacemos las cosas, que causamos dolor a nuestro alrededor.

Nuestro pecado personal forma parte de las muchas situaciones de pecado que hay en el mundo, y todas ellas evitan que el mundo se parezca a lo que Dios espera de él. Cada pecado nos aleja un poco de Dios. Y sin embargo una y otra vez Dios confía en nuestra capacidad para cambiar. El sigue saliendo al encuentro de cada uno de nosotros para recordarnos que alejarnos de El es alejarnos de la felicidad. Que nuestro lugar natural es estar junto a nuestro Padre aunque a veces le demos algún disgusto que otro.

“¿Quien de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se había perdido”. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc 15, 4-7)

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Oración: El ciego Bartimeo

La contemplación es un método de oración que nos invita a sumergirnos en el texto "como si presente me hallara". En la contemplación me voy a convertir en uno más de los espectadores o personajes que acompañaban a Jesús. Voy a escuchar sus palabras, contemplar sus gestos y sentirme partícipe de lo que vivieron sus discípulos. Todo para entender mejor quién es Jesús y lo que le quiere decir a mi vida de hoy con su manera de actuar.

Hoy acompañando a Jesús por el camino, nos cruzaremos con el ciego Bartimeo. Nos abordó a gritos llamando la atención de Jesús. Su deseo de recobrar la vista era tan grande como su valentía para reconocer a Jesús como maestro y lanzarse a seguirle.

Jesús le dijo: - «¿Qué quieres que haga por ti?». El ciego le contestó: - «Maestro, que pueda ver». Jesús le dijo: - «Anda, tu fe te ha curado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino (Mc 10, 51-52)

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Taller de Danza Contemplativa en Valladolid

El próximo viernes 25 de octubre a las 20,15 se iniciará por primera vez en Valladolid un taller estable de algo que cada vez tiene más adeptos: la Danza Contemplativa.

¿Y eso qué es? Pues ni más ni menos que una forma de orar. Dios se vale de muchas formas distintas y sorprendentes para encontrarse con nosotros. La música acompañada de tranquilos y sencillos movimientos nos está enganchando a muchos.

No hace falta saber bailar. La danza, fácil y repetida, tiene un efecto similar al de la música de Taizé: facilita la serenidad y la relación con Dios en el presente, más allá de las palabras. Pero además disfrutas en la oración al integrar tu cuerpo con tu interioridad. La alegría es, desde luego, uno de los frutos de este modo de oración, así como la armonía entre las personas del grupo.

Lo organiza la Comunidad de Vida Cristiana - CVX – (jorge_danza@yahoo.es)y la asistencia es libre para cualquier joven o adulto. Nos juntaremos en la Residencia de la C/ Ruiz Hernández 10 un viernes al mes: 25 de octubre, 22 de noviembre, 13 de diciembre, 17 de enero, 14 de febrero, 14 de marzo, 25 de abril y 23 de mayo.

Oración: ¿Qué hago yo aquí?

A lo largo de toda la historia de la humanidad, mujeres y hombres nos hemos preguntado por el sentido de la vida. El leitmotiv “¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos?” no deja de resonar en nuestro interior. Científicos y filósofos han buscado dar respuestas a estas preguntas. Pero a nosotros, desde la fe, cualquiera de estas propuestas nos resulta incompleta. Porque sólo teniendo a Dios como referencia podemos buscar una respuesta que nos deje satisfechos. Una respuesta que probablemente nunca sea completa, y tengamos que ir construyendo a base de intuiciones y nuevas preguntas.

¿Acaso olvida una mujer a su hijo, y no se apiada del fruto de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. Fíjate en mis manos: te llevo tatuada en mi palma (Is 49,15-16)

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Oración: Por la Paz

Hace un mes nos hacíamos eco en este blog del llamamiento del Papa Francisco para rezar por la paz en Siria. Pero este país no es el único en el que los conflictos armados rompen la normal convivencia de las personas. La guerra y muchas otras formas de violencia están presentes en muchos lugares del mundo. Por eso, hoy de nuevo, queremos propone esta oración para rezar juntos por todos los hermanos nuestros que sufren las consecuencias de la violencia.

El Señor dijo a Caín: - ¿Por qué te irritas, por qué andas cabizbajo? Si procedieras bien, ¿no levantarías la cabeza? Pero si no procedes bien, a la puerta acecha el pecado. Y aunque tiene ansia de ti, tú puedes dominarlo. Caín dijo a su hermano Abel: - Vamos al campo. Cuando estaban en el campo, se echó Caín sobre su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: - ¿Dónde está Abel, tu hermano? Contestó: - No sé, ¿soy yo, acaso, el guardián de mi hermano? Replicó: -¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. (Génesis 4, 6 - 10)

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Oración: En búsqueda

No es fácil esto de la oración. Acostumbrados a que en la vida todo salga adelante con nuestro esfuerzo, no nos resulta fácil aceptar que sea otro el que marque el ritmo. Acostumbrados a una vida en la que todo se puede conseguir al instante, no es fácil aprender a ganar en paciencia. No es fácil un aprendizaje donde no hay una fórmula que garantice el éxito.

Buscar a Dios en un proceso sin final en nuestra vida. Por más veces que lo hayamos sentido junto a nosotros, una y otra vez volverán a nosotros las dudas, la sequedad, la distancia... Pero todo ello es oración. Porque oración es el encuentro con Dios, pero también el tiempo de búsqueda.

Pedid, y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra, y al que llama le abren. ¿Qué padre, entre vosotros si su hijo le pide un pez, le va a dar en vez del pescado una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le va a dar un escorpión? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc 11, 9-13)

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Oremos por la paz

Los que seguís habitualmente este blog sabéis que periódicamente dedicamos alguna de nuestras oraciones a rezar por los cristianos perseguidos o que viven en países en conflicto. En este momento, esta es una realidad que está en todos los medios de comunicación, y que hace que nos acordemos de un modo especial de nuestros hermanos de Siria, Líbano y Egipto. En estos países la guerra se hace dueña de la situación y parece que sólo podemos mirar impotentes lo que ocurre. El odio parece que es la única relación que existe entre muchos de los habitantes de estos países, y a veces la propia religión es sólo un motivo más para engrosar la lista de los "enemigos".


A nosotros los cristianos, la Cruz de Jesús nos recuerda lo cruel que puede ser el mundo con el inocente. Nos recuerda cómo los intereses personales o de un pueblo pueden ponerse por encima de la vida de otro ser humano. Nos enfrenta con el sinsentido y la impotencia. Hace aflorar en nosotros el deseo de huir como los discípulos. En nuestro caso de poner nuestra vida a salvo de complicaciones, mirando hacia otro lado, evitándonos el sufrimiento o el tener que tomar partido en nuestra sociedad u opinión pública. Desde el sentimiento del Viernes Santo, donde contemplar la cruz es nuestra única oración, te invitamos a rezar por la paz. Sabemos que la cruz no es el final, y por eso nuestra oración es una oración esperanzada. Es una oración confiada al Padre porque sabemos que al final el mundo será distinto, y que el cordero vivirá junto al león.

En concreto te proponemos que te unas al llamamiento que hoy hacía el Papa Francisco de orar juntos por la paz. El 7 de septiembre únete a este día de ayuno y de oración por la paz, que culminará con una oración común en la Plaza de San Pedro desde las 19.00 a las 24.00 horas de ese día. Dedica esta semana para prepararte para ese día, para hacer tu propia oración por la paz, para pedir que no crezca en mí la resignación y nos pongamos en marcha juntos para traer la paz al mundo.

Perdonen pero no creo... (III)

Dice San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, que "el amor debe ponerse más en las obras que en las palabras". El Dios en quien creemos, y de quien decimos que es Amor, es el primero que cumple con esto. No se limita a decirnos que nos ama desde la distancia, sino que ha enviado a su hijo al mundo. Ha venido a salvarnos siendo uno de nosotros.Compadeciéndose de los enfermos y los pecadores. Curando y acompañando.

¿Es mi amor a Dios una lista de palabras y ritos vacíos? ¿O por el contrario están esas palabras y ritos llenos de nombres, gestos y obras? ¿Están los más necesitados tan cerca de mi corazón como lo están del corazón de Dios?

No creo en un Dios de “bolsillo” que me sirve cuando estoy en crisis o que ampara mis pecados si rezo o hago una donación. Perdonen, pero no creo en el Dios “traga niquel” que funciona cuando hago novena o enciendo una vela si es “mágica” la intención. No creo en un Dios ingenio que porque “no mato ni robo” disimula mi terrible pecado de omisión. 

Tampoco creo en dioses nuevos ni viejos que se adoran por su temporal y efímero poder: dinero, personas, ideologías y placer. Como tampoco creo en los que se arrodillan ante estos ídolos de barro y adulan y hacen trampas, lo que sea, por alcanzar su “bendición”. No creo. Todos esos dioses pagan a sus aduladores con su perdición.

Creo en el Dios que se goza con la fe sencilla de los sufridos de siempre y camina con ellos todos los días buscando el empleo que nunca llega. Creo en un Dios de ternura y consuelo que busca al pecador y no descansa hasta tenerlo de vuelta en su casa. Creo en un Dios Compasión que recibe al que lo ofendió y lo acurruca en su corazón y manda preparar fiesta en el cielo por su conversión.

Creo en un Dios que vive y reina en los desposeídos y que sitúa su reino en los hombres y mujeres de buena voluntad. Creo en un Dios que se “pasea por el jardín” de nuestros corazones y se complace viendo las flores de la humildad, generosidad, gratitud y compasión. El Dios en quien creo sufre de manera misteriosa pero real mientras sigue la pasión del mundo y está actuando en la historia para liberarnos de todo mal. Creo en el Dios Crucificado que agoniza con los moribundos de nuestros hospitales y que está en las cárceles esperando la visita que nunca llega.

Mons. Rómulo Emiliani, cmf 
ObispoObispo Auxiliar de San Pedro Sula

Perdonen, pero no creo... (II)

¡Qué fácil es manipular a Dios! Poner mis deseos y apetencias en su boca, o convertir en voluntad de Dios lo que simplemente es voluntad mía.

Son muchos los que a lo largo de la historia, y hoy en día, se aprovechan del nombre de Dios para mantener sus privilegios e imponer sus interpretaciones del mundo. Muchos los que utilizan el nombre de Dios para enfrentar a los seres humanos entre sí o para marginar.

Puedo dedicar un tiempo a reflexionar si yo también manipulo algunas veces a Dios. A mi nivel, en pequeñas cosas, en los compromisos de todos los días, en la lectura que hago de las noticias, del mundo y de la realidad. Si esa manera de mirar el mundo me acerca o me aleja de mis hermanos. ¿Paso mis ideas, opiniones y deseos por el filtro del evangelio? ¿O intento interpretar el evangelio de la forma que más le conviene a mis intereses?

No creo en un Dios que manda a matar a los otros por demostrar la auténtica fe o para rescatar lugares santos o que ahora decide destruir antiguas esculturas de otras religiones para preservar la pureza de una tradición.
No creo en un Dios que te dice que solo está en una religión o que lo encuentran exclusivamente en un santo lugar.
No creo en un Dios que declara “guerra santa” y hace llamar infieles a los que no lo adoran como supuestamente él quiere. No creo tampoco en un Dios que manda a los negros ir a un templo y a los blancos a otro, ni tampoco en un Dios que se “siente mejor” en la iglesia lujosa e incómodo en la ermita.

Creo en un Dios que nos prepara una morada celestial y que nos tendrá con Él para siempre. Creo en un Dios que nos invita a seguir nuestra religión y ser fieles a nuestra fe pero sin despreciar la de otros. Creo en un Dios que quiere que conozcamos y amemos a su Hijo Jesucristo y que lo adoremos en la Palabra y Sacramentos, en nosotros, en los demás, sobre todo en los pobres, y cuyo Espíritu está presente en todas las culturas y en la naturaleza. 

Mons. Rómulo Emiliani, cmf 
ObispoObispo Auxiliar de San Pedro Sula

Perdonen, pero no creo...

Durante las próximas semanas, las entradas del blog utilizarán un texto de Mons. Rómulo Emiliani, cmf Obispo Auxiliar de San Pedro Sula (Honduras). Lo hemos "troceado" para poderlo degustar poco a poco y proponer varios temas para la reflexión y oración personal.

En esta primera entrada, te invitamos a dedicar un tiempo para pararte y ver cómo es tu relación con Dios en tu oración, en la Eucaristía, en las celebraciones litúrgicas... ¿Cómo es el Dios con el que te relacionas? ¿Qué tiempos de tu vida le dedicas de forma especial? ¿Vives tu relación con Dios como rutina o intentas que sea algo que se renueve continuamente?

No creo en un Dios que
se complace y adormece con ceremonias de incienso y cánticos casi angélicos pero hechos sin devoción. Tampoco creo en un Dios pendiente de un culto hecho sin pasión y amor y que bendice copiosamente al que más “limosna da al templo” si la intención es solo brillar ante los demás porque “ya recibió su paga”; así como no creo en el Dios que calmaba su ira con sacrificios humanos en los antiguos templos, o que perdonaba pecados por el ofrecimiento sangriento de animales.

Creo en el Dios que es más grande que el universo y no necesita de nuevas ceremonias para sabe que “Él es el que es”.
Creo en un Dios que se complace contemplando la belleza de un niño dormido en un cartón en el piso de tierra de una casa de techo de paja y que le recuerda a su Jesús nacido en Belén.
Creo en un Dios que se encuentra a gusto en la celebración de misa en capilla pobre de un barrio cualquiera, donde el viejo sacerdote y cuatro mujeres, quizá más ancianas que él, balbucean las sagradas fórmulas y rezan por el hijo perdido en el licor o el marido muerto.

(Mons. Rómulo Emiliani)

Oración: Dios en mi vida

Aunque a veces nos resulte complicado verle y sentirle, Dios está presente en el mundo a nuestro lado. Siempre busca la manera de comunicarse con nosotros, y trabaja incansablemente para que podamos reconocerle en nuestras vidas. Pero la mayor parte de las veces, necesitamos parar y hacer silencio para poder encontrarnos con él. Para que no pase desapercibido lo que me ha dado o ha querido decirme. Para mirar la vida con otra mirada.

La oración que te ofrecemos hoy, está inspirada en el examen ignaciano, y la puedes utilizar al final de tu día, del curso o en cualquier otro momento en que quieras pararte a mirar cómo Dios te acompaña en el día a día.

Hijos míos, no amemos de palabra ni con la boca, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que somos de la verdad y tendremos la conciencia tranquila ante Dios, porque si ella nos condena, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Queridos míos, si nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a Dios con confianza, y lo que le pidamos lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros según el mandamiento que él nos dio. (1 Jn 4, 18-23)

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Oración: desde los sentidos

Nuestros sentidos nos pueden llevar hasta Dios. La vista, el oído, el olfato, el tacto, el gusto, nos hacen ser conscientes de todo lo que va pasando a nuestro alrededor. A través de estos sentidos podemos ser conscientes de cómo Dios va pasando por nuestras vidas diarias.

Gracias sean dadas a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo y valiéndose de nosotros esparce en todo lugar la fragancia de su conocimiento. Porque nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo, tanto entre los que se salvan, como entre los que se pierden: para éstos, olor de muerte que lleva a la muerte; para aquéllos, olor de vida que lleva a la vida... (2 Cor 2, 14 – 16)

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Oración: Caridad

Como nos dice insistentemente Pablo en su carta a los Corintios sin la caridad, las demás virtudes están como muertas. Quien conoce profundamente el evangelio y lo que significa ser cristiano, sabe que la caridad no es un acto o un gesto concreto hacia el necesitado. La caridad es el amor a Dios que se concreta en la vida de cada uno e inunda todo lo que hacemos.


Caridad no significa ante todo el acto o el sentimiento benéfico, sino el don espiritual, el amor de Dios que el Espíritu Santo infunde en el corazón humano y que lleva a entregarse a su vez al mismo Dios y al prójimo. Toda la existencia terrena de Jesús, desde su concepción hasta la muerte en la Cruz, fue un acto de amor, hasta el punto de que podemos resumir nuestra fe en estas palabras: Jesús, caridad (Benedicto XVI)

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Oración: Esperanza

Hoy, aquí y ahora, es posible la esperanza. La esperanza de sanar, liberar y madurar el corazón del mundo, para que sea capaz de ser un mundo de justicia y de paz, de igualdad y solidaridad.


Como personas llamadas a la libertad y a la responsabilidad, con nosotros mismos y con los demás, queremos asumir de forma comprometida y responsable la herida, el sufrimiento, la esclavitud, la injusticia, la explotación y el mal,... de nuestro corazón y de nuestro mundo. Queremos mirar de frente la realidad y buscar juntos una respuesta de esperanza, de verdad, de solidaridad.

A través de él también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más que eso, nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, y la paciencia, carácter, y el carácter probado, esperanza, y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha dado. (Romanos 5, 2-5).

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Oración: Fe

FE, ESPERANZA y CARIDAD. Todo hombre y mujer tenemos por naturaleza la capacidad y disposición de hacer de estas virtudes timón de nuestra acción si ponemos los medios adecuados. Ellas nos ayudarán a que nuestra vida se oriente a Dios, a que se concrete en nuestro día a día y en nuestra persona. Será un don de Dios el que se acrecienten en nuestra vida, pero de nuestra parte estará el aprender a buscarlas y reconocerlas para poder cuidarlas y fomentarlas.


Durante las próximas semanas queremos ofreceros tres oraciones para rezar sobre cada una de estas virtudes.

“La fe es conocer la verdad y adherirse a ella. La caridad es caminar con esa verdad que se ha conocido en busca de aquello que la fe te ha descubierto” (Cardenal Carlos Amigo).

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Oración: Oremos con ellas...

Ellas descubrieron a Dios en sus vidas. Lo buscaron con deseo ardiente y lo encontraron. Y también supieron comunicarlo para que otros pudiéramos aprender su forma de vivir la fe. Son testigos que nos ayudan a acercarnos más a Dios.

En este mes dedicado a María, también queremos rezar con otras muchas mujeres que pueden ser para nosotros ejemplo en nuestra vida de fe y que ya lo han sido para tantos a lo largo de la historia de la Iglesia.

“Cuanto más reces tanto más serás iluminado; cuánto más seas iluminado, tanto más profunda e intensamente verás al Sumo Bien, el Ser sumamente bueno. Cuanto más profunda e intensamente lo veas, tanto más lo amarás. Cuanto más lo ames tanto más te deleitará. Y cuanto más te deleite, tanto más lo comprenderás y serás capaz de entenderlo. Sucesivamente llegarás a la plenitud de la paz, porque entenderás que no puedes comprender” (Beata Ángela de Foligno)

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Orar con María

En este mes de mayo queremos tener presente en nuestra oración a María. Dios reservó para ella un lugar privilegiado en la historia de salvación al elegirla como madre de su hijo.

El suyo no fue un acoger pasivo de la voluntad de Dios. María puso toda su vida al servicio del proyecto de Dios: como madre, como transmisora de la fe a su hijo, como seguidora de Jesús, como vida entregada a los demás y como mujer vuelta a Dios.

María puede ser para nosotros un modelo en nuestra vida de fe. Un modelo al que siempre podemos volver porque nunca se agota, a pesar de los pocos pasajes del evangelio en el que se nos habla de ella.


“Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin…He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”(Lc 1, 32-33.38)


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¿Qué podemos hacer?

Hace pocos días en un encuentro con amigos se hablaba de la terrible crisis que estamos sufriendo, su origen, sus gravísimas consecuencias, y nos preguntábamos ¿qué podemos hacer?

El Evangelio nos da de nuevo las respuesta, esta vez en las palabras de Juan Bautista: “ ...El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene, y el que tenga de comer, que haga lo mismo...No exijáis más de lo que tenéis establecido...No hagáis violencia a nadie ni saquéis dinero; conformaos con vuestra paga...” (Lc 3, 10-18) 

Podemos contemplar esta situación como una oportunidad para el cambio. El Reino de Dios es posible, se trata de “remar” en la dirección correcta. Podemos aprovechar este momento para a la luz del Evangelio contemplar nuestros actos y valorar nuestra generosidad e implicación en nuestro entorno. Podemos preguntarnos cómo utilizo mis bienes, cuáles son mis prioridades, qué intereses guían mis actos.

 Puedes cambiar el mundo, empieza por ti.


Oración: Por los jóvenes

Tener la vida por delante. Vivir con ilusión, alegría, no tener miedo, estar lleno de fuerza y energía. Buscar, crecer, querer aprender. Estas pueden ser algunas características que definen a los jóvenes.

La juventud es algo que desde otras edades se anhela, quizás porque evoca diversión, aventura, no tener límites, no tener grandes preocupaciones. Pero también es tiempo de ir construyendo un futuro, querer cambiar el mundo, caminar paso a paso, crecer en todos los aspectos, ser responsables del futuro que se construye, tomar decisiones que determinarán lo que será su vida adulta

En esta oración queremos acercarnos a los jóvenes para pedir por el camino que se construyen día a día y también para pedir que los que ya dejaron atrás esa etapa de su vida sepan acompañarlos.

¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del mundo. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; aun los muchachos se cansan, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse. (Is 40, 28-31)


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Oración: La noche oscura

San Juan de la Cruz nació en Fontiveros, Ávila, en 1542. Carmelita, mano derecha de Santa Teresa de Jesús en la reforma de la Orden fue un gran hombre de oración y místico que se dedicó a la dirección espiritual y a tareas de gobierno, a parte de su obra como escritor. Ésta comenzó a partir de su durísimo encarcelamiento durante nueve meses en Toledo, intensa experiencia interior que le marcó para siempre y durante la que redactó dos de sus poemas más bellos. Fue proclamado Doctor de la Iglesia y es el patrón de los poetas de habla hispana.

Uno de los temas que él trató a fondo es la vivencia de "la noche oscura", intentando ayudar a los que se encuentran en ella, siendo algo que ya ha pasado a formar parte de la cultura espiritual. La noche oscura es ese tiempo en el que el alma se siente separada de Dios. Pero no es sólo tiempo de ausencia, también lo es de búsqueda y de confianza en Dios.
No me quitarás, Dios mío,
lo que una vez me diste
en tu único Hijo Jesucristo,
en que me diste todo lo que quiero.
Por eso me holgaré que no te tardarás
si yo espero.
¿Con qué dilaciones esperas,
pues desde luego
puedes amar a Dios en tu corazón?
Míos son los cielos y mía es la tierra;
mías son las gentes,
los justos son míos y míos los pecadores;
los ángeles son míos,
y la Madre de Dios y todas las cosas son mías;
y el mismo Dios es mío y para mí,
porque Cristo es mío y todo para mí.
Pues ¿qué pides y buscas, alma mía?
Tuyo es todo esto, y todo es para ti.
No te pongas en menos
ni repares en meajas
que se caen de la mesa de tu Padre.
Sal fuera y gloríate en tu gloria,
escóndete en ella y goza,
y alcanzarás las peticiones de tu corazón.

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Oración: Hombre y mujer los creó

Hablar de la familia es algo delicado, porque afecta a experiencias muy personales y profundas de la persona. La experiencia de familia que hayamos tenido va a influirnos en nuestra manera de ser y de estar en el mundo.

La realidad es que hoy en día hay diversidad de familias y de valores que sustentan las distintas formas de familia. Hay quienes tienen una experiencia muy gratificante y constructiva de familia, pero también hay quienes han experimentado la dificultad extrema, el dolor, y aun la ruptura. La propuesta de la Iglesia, nos aporta una sabiduría milenaria en relación a la familia cristiana y ha dado lugar no sólo a una doctrina, sino sobre todo a una sabiduría familiar que llega a nuestros días a través de matrimonios cristianos que han vivido con Dios en el centro y en el origen de su compromiso, intentando ser felices haciendo felices a los demás, dando amor, tiempo, com
prensión, escucha, valores, solidaridad, fe, esperanza…

Esta sabiduría puede ser considerada como un tesoro para todos, creyentes y no creyentes. En este rato de oración reconozcamos nuestra fragilidad y al mismo tiempo apreciamos la grandeza del don recibido con la familia.

Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creo. Y los bendijo Dios y les dijo: -Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra. (Gn 1, 27-28)

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Oración: ¡Jesús Ha Resucitado!

Hace unos pocos días que hemos empezado la Pascua. Pero a veces nos resulta difícil acercarnos al misterio de la Resurrección de Jesús. Normalmente cuando contemplamos a Jesús nos lo podemos imaginar en su día a día, predicando o curando enfermos. Lo podemos contemplar en su nacimiento como un niño frágil. O en estos días pasados sufriente, abandonado y muerto en una cruz. Pero al contemplar las escenas de su Resurrección es habitual que nos sintamos bloqueados, sin saber cómo imaginárnoslo, peguntándonos qué vieron sus discípulos. Y muchas veces
esta dificultad nos impide interiorizar la grandeza e importancia de la Resurrección.

Hoy te proponemos que te olvides de imaginarte a Jesús Resucitado, y te fijes en los frutos en aquellos que lo reconocieron. Quizá así a ti también te resulte más fácil encontrar a Jesús Resucitado en tu vida

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?" (Lc 24, 28-32)

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Orar durante la Semana Santa

El tiempo de Semana Santa está lleno de celebraciones litúrgicas y oportunidades para vivir con intensidad y profundidad lo que celebramos estos días. Desde este blog te queremos ofrecer una oración para que puedas rezar a lo largo de esta semana. Puedes utilizarla en un tiempo largo de oración o tomando cada uno de los apartados en pequeñas "píldoras" que te ayuden a interiorizar lo que se celebra en cada uno de los momentos de esta Semana Santa.



Sabía Jesús que había llegado para él la hora de pasar de este mundo al Padre; había amado a los suyos que vivían en el mundo y los amó hasta el extremo. (Jn 13, 1)

Oración: Por el Papa Francisco

Terminamos esta semana el ciclo de oraciones que hemos dedicado a agradecer el servicio del Papa a nuestra Iglesia y al mundo. Lo hemos hecho rezando las semanas anteriores con las encíclicas de Benedicto XVI, y hoy terminamos pidiendo por el ministerio del Papa Francisco.

El Papa Francisco ha sido portada de todas las televisiones y periódicos a lo largo de la última semana. Cada uno de sus gestos y palabras han sido examinados con detalle intentando adivinar qué decisiones tomará en los próximos meses. Hoy nosotros queremos rezar por él como tantas veces nos ha pedido en estos días. Para que siga siendo pastor como lo ha sido hasta ahora. Para que su deseo de estar al lado de los más pobres nos ayude a ponerles en el centro de nuestra Iglesia.

"Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres" (Papa Francisco)

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"Rasguen el corazón”


¡El Espíritu ha soplado con fuerza en el cónclave!  La sorpresa y la alegría que sentimos las personas que escribimos esta reflexión nos impide hoy hablar con nuestras palabras. Con la intención de seguir acompañando este tiempo de Cuaresma y la preparación de la Semana Santa que se acerca os dejamos esta reflexión

MENSAJE CUARESMAL DEL ARZOBISPO DE BUENOS AIRES

La Cuaresma se nos presenta como grito de verdad y de esperanza cierta que nos viene a responder que sí, que es posible no maquillarnos y dibujar sonrisas de plástico como si nada pasara. Sí, es posible que todo sea nuevo y distinto porque Dios sigue siendo “rico en bondad y misericordia, siempre dispuesto a perdonar” y nos anima a empezar una y otra vez… Somos invitados a reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, en la sociedad o en la Iglesia, a cambiar, a dar un viraje, a convertirnos.

En este día, son fuertes y desafiantes las palabras del profeta Joel: Rasguen el corazón, no los vestidos: conviértanse al Señor su Dios.

Rasguen el corazón y no los vestidos de una penitencia artificial sin garantías de futuro.

Rasguen el corazón y no los vestidos de un ayuno formal y de cumplimiento que nos sigue manteniendo satisfechos.

Rasguen el corazón y no los vestidos de una oración superficial y egoísta que no llega a las entrañas de la propia vida para dejarla tocar por Dios.

Rasguen los corazones para decir con el salmista: “hemos pecado”. “La herida del alma es el pecado: ¡Oh pobre herido, reconoce a tu Médico! Muéstrale tus llagas”.

Rasguen los corazones para sentir ese eco de tantas vidas desgarradas y que la indiferencia no nos deje inertes.

Rasguen los corazones para poder amar con el amor con que somos amados, consolar con el consuelo que somos consolados y compartir lo que hemos recibido.

Este tiempo litúrgico que inicia hoy la Iglesia no es sólo para nosotros, sino también para la transformación de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia, del mundo entero…

Como Iglesia que marcha hacia la Pascua y que cree que el Reino de Dios es posible necesitamos que, de nuestros corazones desgarrados por el deseo de conversión y por el amor, brote la gracia y el gesto eficaz que alivie el dolor de tantos hermanos que caminan junto a nosotros. «Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande». (San Juan Crisóstomo)

Este año de la fe que transitamos es también la oportunidad que Dios nos regala para crecer y madurar en el encuentro con el Señor que se hace visible en el rostro sufriente de tantos chicos sin futuro, en la manos temblorosas de los ancianos olvidados y en las rodillas vacilantes de tantas familias que siguen poniéndole el pecho a la vida sin encontrar quien los sostenga.

Les deseo una santa Cuaresma, penitencial y fecunda Cuaresma y, por favor, les pido que recen por mí. Que Jesús los bendiga.
Paternalmente
Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.

Oración: Caritas in veritate

La caridad no es algo que se guarda en el corazón. No es un sentimiento que me hace vivir en paz y a gusto conmigo mismo. La caridad es algo que se pone en juego en cada reto y actividad de nuestra vida. Desde la reflexión intelectual hasta en el modo en que me acerco a los necesitados. Una caridad que cuando está presente en cada ámbito de nuestra vida conduce a cada persona concreta y a la familia humana a su desarrollo integral.

La oración de hoy te invita a acercarte a la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI. Un acercamiento desde la oración que no agota todo lo que este texto ofrece. Ojalá que si has leído la encíclica la oración te ayude a concretarla en tu vida, y si no lo has hecho, que la oración te anime a profundizar en ella.

En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral. (Caritas in veritate - Benedicto XVI)

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Oración: Deus Caristas Est

En este tiempo de transición entre dos Papas que estamos viviendo en la Iglesia, queremos dedicar una serie de oraciones a agradecer lo mucho que nos ha dado Benedicto XVI y a pedir por el futuro que se abre con un nuevo Papa que seguro que tendrá que afrontar nuevos retos.

Hoy recordamos la primera encíclica de Benedicto XVI: Deus Caritas Est. Una encíclica en la que nos invita a profundizar en uno de los elementos fundamentales de nuestra fe: reconocer la acción amorosa de Dios sobre nosotros y que estamos llamados a comunicar a los demás.

Esperamos que estas oraciones de las próximas semanas te ayuden a repensar y refrescar las raíces de tu fe. Que las palabras de Benedicto XVI te empujen a un mayor amor a Dios y al prójimo.

«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16)


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Disfrutar de Dios en la oración

En este tiempo de Cuaresma podemos intentar disfrutar de Dios en la oración, sin miedo, con confianza, dejándonos llenar de su Amor, es nuestro “Abba” ¿que puedo temer?.

“Dios es Dios”, seamos brillantes o mediocres, lo merezcamos mucho o poco, su Amor se ofrece abundante y gratuito sobre todos, más allá de lo que somos, ¿que otra cosa podemos hacer sino agradecer y alabar?.

También las celebraciones en las que participemos son oportunidades de disfrutar de Dios, y aunque a veces los problemas y dificultades que nos rodean nos invitan a escondernos, a protegernos, lo nuestro es la esperanza, la entrega, el darnos... Hemos sido llamados a relacionarnos con Dios como lo hace Jesús, por eso, esos espacios de oración compartida pueden ser momentos para regresar a la verdad, a la vida...

Y en nuestro día a día con las personas con la que compartimos la vida, también podemos disfrutar de Dios, si somos hijos y hermanos podemos celebrarlo cuidando unos de otros, perdonándonos, acogiéndonos, tendiendo puentes, abriendo caminos...mirándonos unos a otros como Él nos mira.

Y como otras veces, aquí te sugerimos una canción que puedes usar en tu tiempo de oración.

Oración: Por la Iglesia perseguida

Hoy te invitamos a traer a tu oración a tantas personas que en el mundo son atacadas por sus creencias o por la fe que profesan. Este es un tema que periódicamente traemos al blog en forma de oración, y que queremos que siga presente de forma continua en nuestros corazones, ya que hay quienes tienen que cargar a diario con esta cruz en sus vidas.

La persecución religiosa tiene muchas formas. Desde la violencia más extrema que asesina, tortura o encarcela, hasta la más sutil por parte de quienes quieren relegar la religión a una esfera privada. Como denunciaba Benedicto XVI en Caritas in Veritate, "se ha de añadir que, además del fanatismo religioso que impide el ejercicio del derecho a la libertad de religión en algunos ambientes, también la promoción programada de la indiferencia religiosa o del ateísmo práctico por parte de muchos países contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustrayéndoles bienes espirituales y humanos."

Dichosos los perseguidos por hacer la voluntad de Dios, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos seréis cuando os injurien y os persigan, y digan contra vosotros toda clase de calumnias por causa mía. (Mt 5, 10-11)

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Dar. Darse. Entender la limosna

El inventor norteamericano Charles Goodyear terminó sus días arruinado en 1860 después de ver morir a seis de sus doce hijos y tras una vida llena de penurias económicas (incluyendo varias estancias en la cárcel). Apenas veinte años antes había descubierto por casualidad el proceso de vulcanización del caucho que podría haberle hecho inmensamente rico, pero cometió el error de compartir su hallazgo con Thomas Hancock y Charles Macintosh, quienes patentaron la idea.

Sin embargo, dejó escrito que «La vida no debería contarse exclusivamente en dólares y centavos. No estoy dispuesto a quejarme de que yo he plantado y otros han recogido los frutos. Un hombre tiene motivos para lamentarse sólo cuando siembra y nadie recoge

Sembrar. Aunque no sea yo quien recoja. Dar. Darse. Para hacer el mundo más amable, aunque no sea yo quien lo disfrute. Si mi corazón se compadece por el que pasa algún tipo de necesidad no podré evitar pasar a la acción. Sin esperar recompensa. Un corazón compasivo es un tesoro en sí mismo. Lo demás… lo dará por añadidura.


No temas, pequeño rebaño, que vuestro Padre ha decidido daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna. Procuraos bolsas que no envejezcan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla. Pues donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. (Lc 12, 32-34)

¿Qué entrañas de misericordia, qué corazón compasivo siento latir en mí? 
¿Alguna vez he entendido la limosna como entrega de mí mismo? 
¿Paso por la vida tratando de sembrar el bien para los demás?


«Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy todavía plantaría un árbol.» (Martin Luther King)

Oración: El ayuno que Dios quiere

¿Por qué ayunar en Cuaresma? ¿De qué sirve que yo ayune o no durante unos días al año? ¿Qué sentido tienen el ayuno, la abstinencia de comer carne u otros gestos que de vez en cuando hacemos?

Un día de ayuno es como guardar un minuto de silencio. No tiene valor práctico, sino quizá más simbólico. De la misma manera un minuto de silencio no arregla nada, pero crea solidaridad, escucha, reflexión, compromiso y puede ser un minuto de amor. Un día de ayuno debe ser también un día de amor y una semilla de esperanza. Cada día de ayuno debiera traducirse en un paso contra el egoísmo, un recuerdo de la importancia de salir de uno mismo y fijarse en las necesidades de otros. Un esfuerzo de comprensión o un compromiso por la justicia, en definitiva un camino de amor.

"El ayuno que yo quiero es éste:...compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano" (Is 58, 7).

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Miércoles de Ceniza

Comienza el tiempo de Cuaresma y lo hacemos con la celebración del Miércoles de Ceniza. Una celebración en la que un sencillo gesto marca en nosotros una cruz de ceniza en la frente y deja resonando una petición: “Conviértete y cree en el Evangelio”.

Os proponemos hoy una oración para profundizar en este deseo. Para convertirlo en algo más que un gesto o una frase hecha. Para que desde mi corazón brote con fuerza el deseo y la voluntad de una vida convertida a Dios y al trabajo por su Reino. Para que este tiempo de Cuaresma nos ayude a vivir más centrados en Dios y menos en nosotros mismos.

Así que vosotros no andéis buscando qué comeréis ni qué beberéis; no estéis ansiosos. Por todo eso se afana la gente del mundo, pero vuestro Padre ya sabe lo que necesitáis. Buscad más bien su reino y él os dará lo demás. No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha querido daros el reino. Vended vuestras posesiones y dad limosna. Acumulad aquello que no pierde valor, tesoros inagotables en el cielo, donde ni el ladrón se acerca ni la polilla roe. Porque donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón. (Lc 12, 29-34)


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Oración: Por América Latina

Terminamos nuestro recorrido por el mundo deteniéndonos en América Latina. Contemplando el éxodo de personas obligadas a dejar sus casas y su tierra buscando un futuro mejor para ellos y sus familias.

Contemplamos su éxodo desde las tentaciones de Jesús, que son las tentaciones que todos sufrimos. Tentaciones que arrastran en muchas ocasiones al mundo a una espiral de codicia, soberbia y poder  mal entendido de la que los más pobres son sus principales víctimas. Y en este caso lo contemplamos en el caso concreto de aquellos que cruzan todo el continente americano y son muchas veces víctimas de abusos o de la codicia de aquellos que se aprovechan de su situación.

Durante los meses de enero y febrero tuve la oportunidad de colaborar en el albergue Decanal Guadalupano para migrantes centroamericanos. Más de cuatro mil migrantes pasaron por el albergue, son los meses del año en que menos migrantes viajan. La ruta que los migrantes centroamericanos hacen hacia los Estados Unidos, atravesando México, es considerada como la más peligrosa. Son muchos los que a lo largo del camino son asaltados varias veces, secuestrados, extorsionados e incluso asesinados, por diversos grupos delincuenciales, narcotraficantes e incluso las mismas autoridades policiales y de migración. Su esperanza (“quiero un futuro mejor para mis hijos”, “quiero salir de la pobreza en la que he vivido”, “busco ayudar a mi familia) les hace afrontar los peligros del viaje. (Carlos López, sj)


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Bienaventurados los que trabajan por la paz

Este miércoles 30 de enero se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz. Con este motivo queremos traer como propuesta de oración un pasaje del mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz de este año.

La realización de la paz depende en gran medida del reconocimiento de que, en Dios, somos una sola familia humana. [...] La paz es un orden vivificado e integrado por el amor, capaz de hacer sentir como propias las necesidades y las exigencias del prójimo, de hacer partícipes a los demás de los propios bienes, y de tender a que sea cada vez más difundida en el mundo la comunión de los valores espirituales.

Trabajar por la paz es algo que nos implica a cada uno en lo concreto de nuestras vidas. En ese construir una sola familia humana. Al dejarnos interpelar por las necesidades de otros. En aprender cómo yo puedo compartir mis bienes y dones con ellos. En enseñar a otros a mirar el mundo desde este horizonte de hijos de un Dios que nos hace a todos igualmente dignos.

Puedo dedicar un rato de oración a sentir que Jesús me dirige a mí en concreto esta bienaventuranza: "Dichoso tú que estás ya trabajando por la paz, cada vez que....". E ir poniendo en su presencia gestos, palabras o compromisos de mi vida en los que estoy contribuyendo a crear esa única familia humana.

Oración: Por Asia

Seguimos nuestro recorrido por el mundo mirando al continente asiático. Un continente inmenso en extensión y en población ya que aquí vive el 60% de la población mundial. Así que con el miedo de simplificar la realidad de este continente, aquí os proponemos una oración para fijarnos en esas personas.

Te proponemos que pares tu mirada en algunas de las realidades más dolorosas que sufren algunos países asiáticos. Pidiendo a Dios que nuestro corazón no se endurezca hasta el extremo de cosificar a otros seres humanos. De hacer de ellos algo tan ajeno a nuestra vida que no nos importe su destino, sus condiciones de vida o su forma de pensar o de creer. Que a pesar de la lejanía, nuestro corazón se siga conmoviendo cada vez que un ser humano deja de ser tratado como tal y no seamos meros espectadores de la realidad.

“A un anciano no lo trates con dureza, antes exhórtalo como a un padre; a los jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres, a las jóvenes como a hermanas, con toda delicadeza” (1 Tim 5, 1-2)

Dar paso a la "espiritualidad del disfrute"

No son pocas las veces que en el evangelio, podemos descubrir a Jesús disfrutando. No es que se nos diga muy claramente en los textos, pero, de alguna forma, se puede llegar a percibir que era así, que Jesús disfrutaba, que pasaba buenos ratos. Suele tratarse de encuentros con personas, con sus amigos o con quien se acerca a Él y con los que acaba compartiendo mesa.

Contemplar esas dimensiones más puramente humanas de la vida de Jesús, como puede ser esta del disfrute, también puede iluminar nuestro día a día: hay un estilo en su forma de disfrutar donde prima el encuentro auténtico con cada persona, la sencillez, el sentido de celebración y de acción de gracias, que puede ser para nosotros una buena pista.

Y dar paso así a una espiritualidad del disfrute sencillo, del gozo por lo pequeño, en torno a nuestras cenas o a nuestro ocio, al modo que Jesús lo hacía, donde lo importante sean los corazones de esas personas con las que compartimos mesa. Disfrutando.

(Posted by CL & MM)

Oración: Las lágrimas de Africa

Continuamos nuestro recorrido por el mundo por el continente africano. El que muchos llaman continente olvidado y que la mayoría de las veces se da a conocer a través de noticias de guerras, hambrunas, pueblos  desplazados y refugiados, emigración hacia Europa...

Detrás de estas noticias que agitan nuestras conciencias periódicamente desde los medios de comunicación, suelen estar conflictos originados desde los países ricos que intentan aprovechar la riqueza de este continente para obtener un beneficio al coste que sea. Cerrando los ojos al sufrimiento de las personas y a las consecuencias que nuestro ritmo de vida provoca.

Pedimos hoy en nuestra oración por este continente y por sus gentes. Dejando que su dolor nos afecte, pues  no podemos permanecer ajenos al dolor de nuestros hermanos. Dejando que este dolor transforme nuestras vidas y nos lleve a luchar por un mundo más justo.

Vivid como hijos de la luz, donde florece toda bondad, justicia y verdad. Examinad lo que agrada al Señor y en vez de asociaros a las acciones improductivas de las tinieblas, denunciadlas. (Ef 5,7-11)

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