Hoy queremos poner ante el Señor un tema muy actual y necesario: las luchas generacionales y el edadismo, esa tendencia a valorar más una edad que otra. En nuestra sociedad, a veces los mayores se sienten apartados, y los jóvenes no siempre se sienten escuchados. Pero en el corazón de Dios no hay divisiones: cada generación tiene un lugar, una misión y una sabiduría que ofrecer.



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