Vivimos en tiempos de barricadas. Nos hemos acostumbrado a clasificar a las personas: los “nuestros” y los “otros”. Nos sentimos seguros en nuestras opiniones y usamos “nuestra verdad” como arma arrojadiza. El algoritmo nos encierra donde solo resuena nuestra propia voz, pero el Evangelio sucede a la intemperie.





Descargar oración: