
El rencor, el dolor, el odio, el orgullo herido, me CIERRA y me coloca en un estado emocional de amargura y tristeza, como en una cárcel custodiada por “verdugos”.
Perdonar, reconciliar, acercar posturas, me ABRE, me sitúa al lado del hermano, me aproxima a Dios, me hace más “santo” y me permite construir el Reino.
Descargar Oración: La alegría del perdón