Hasta el confín del mundo

"Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaría y hasta el confín del mundo". (Hch 1, 8)

 Hoy festividad de Santiago, recordamos a este Apóstol que llegó en su predicación hasta el fin del mundo conocido en aquel tiempo. Llevado por esa fuerza del Espíritu que prometió Jesús en su Ascensión a los discípulos. Con un deseo imparable de hablar de Jesús y de su experiencia vivida junto a él. Él, igual que Pablo y que muchos otros de sus discípulos, se lanzó a los caminos sin más equipaje que el mensaje que querían transmitir. Sin más seguridades que el tesoro que guardaban en sus corazones. Pero con una pasión desbordante que les llevó a ir donde nadie antes había oído hablar de Jesús.

A lo largo de la historia de la Iglesia han sido muchas las mujeres y hombres que movidos por ese mismo Espíritu han llegado a todos los confines del mundo. Unas veces geográficos, otras culturales, científicos, filosóficos... Con el único ánimo de dar a conocer a Jesús de Nazaret, su manera de vivir, su Resurrección y cómo muestra el rostro de nuestro Padre. Intentando buscar las palabras que mejor podían entender aquellos a los que se dirigían. Intentando hacerles vivir lo que ellos llevaban en su interior

La oración es la herramienta que tenemos para poder conocer íntimamente a Jesús, y así poderle llevar con nosotros hasta el confín de nuestro mundo. Cada uno sabrá cuales son los límites que rodean su vida o su propio mundo y que necesitan escuchar la Buena Noticia. A nuestro alrededor, en nuestro entorno cercano de relaciones, en nuestra ciudad... seguro que hay muchas personas esperando a que nos atrevamos a llegar hasta allí con el anuncio de un estilo de vida diferente que puede hacer plenas sus vidas.

Hoy te invitamos a dedicar un tiempo de oración a reflexionar estas preguntas:
  • ¿Me impulsa mi oración a salir de mí mismo, a llevar a otros lo que descubro en ella de Jesús?
  • ¿Quiénes creo que son los que pueden necesitar de mí una palabra de esperanza, un anuncio de una forma diferente de estar en el mundo?
  • ¿Cuáles son los límites de mi mundo a los que todavía no me atrevo a llevar lo que vivo y descubro en mi oración?

Hermanos: Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. (2 Cor 4, 7-10)



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