El evangelio de este domingo es el famoso diálogo de Jesús con sus discípulos, donde Jesús pregunta y contrapone lo que "otros" dicen de él y lo que "vosotros" decís de mí. Jesús desvía la atención de las habladurías y rumores sobre su persona (aunque fueran alagadores) y se centra en los que tiene más cerca, en los que quieren convivir con él. A ellos les pide una respuesta personal y comprometida, sin rodeos ni frases hechas... ¿Quién soy Yo para ti?. Hoy (y siempre) nos pregunta esto mismo: ¿qué represento para ti, realmente?, ¿qué lugar ocupo en tu vida?, ¿eres consciente de todo lo que he hecho por ti?,... en el fondo ¿quieres vivir conmigo y por mi?... es la pregunta directa que nos desnuda y requiere de nosotros una reflexión profunda y una contestación valiente.
Y como esta respuesta tiene que ser personal e intransferible, sólo se puede elaborar en clima de oración, de Presencia, mirándole directamente a los ojos... Y seguro que así, tu respuesta será la mejor respuesta, porque es la tuya, la que contestas en virtud de tus aptitudes, historia y circunstancias. Porque es en medio de tus circunstancias, con la trayectoria de tu historia y con las herramientas de tus aptitudes como Jesús quiere que le sigas. Pedro tuvo su respuesta y su misión... tú tendrás que descubrir la tuya.

Y quieren que explique
lo que Tú eres para mí.
Pretenden que esboce si acaso
algo de lo que representas.