Me lanzo a la gratificante aventura de compartir este tiempo de oración con Dios dejando a un lado mis ruidos internos. Cierro los ojos, respiro profundamente y dejo que la templanza sosiegue todos mis sentidos para poder sentir con plenitud, lo que El Señor quiere transmitirme.





Acompañamos la oración con la canción “TÚ, MI RAÍZ” (Ixcís)