Voy serenando mi cabeza y mi espíritu para dedicarme completamente a este tiempo de oración. Ya no importa nada más que este momento tan especial entre el Señor y yo. Respiro profundamente, me hago consciente del aquí y ahora. Libero la mente al tiempo que dejo espacio en mi corazón a todo lo que el Señor quiera decirme. Me dejo acompañar de forma confiada por el Padre.





Acompañamos la oración con la canción: 
"¿Para quién soy yo?" - Hakuna