Oración: Encontrar a Dios en el trabajo, servir a Dios en la profesión

A nuestra actividad profesional, al trabajo que realizamos, dedicamos gran parte de nuestro tiempo, de nuestra energía. En él nos desgastamos como en pocos otros ámbitos, y paradójicamente, con frecuencia tenemos dificultad para encontrarnos con Dios y “seguir siendo cristianos” en él. A veces se trata de una parcela de nuestra vida a la que debemos atender, pero separada de nuestra vida religiosa. Hoy vamos a pedir a Dios que ilumine nuestro trabajo, ya sea el profesional, o el que realizamos cuando decidimos o aceptamos dedicar nuestra vida a cuidar de esposos, hijos, padres... Somos afortunados por tenerlo, pues es un lugar privilegiado para encontrarle y servirle.


“ … A los laicos pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y a cada una de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con las que su existencia está como entretejida…” (Concilio Vaticano II).




Oración: Laudato Si', reparto de los bienes y recursos

La encíclica Laudato Si' del Papa Francisco nos invita a rezar sobre nuestra responsabilidad en el cuidado de nuestra hermana tierra, nuestra conciencia y compromiso con realidades como el cambio climático, la creación de fronteras, las injusticias creadas por un desarrollo desigual e interesado.

Esta hermana tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto». Olvidamos que nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura. (Laudato Si’, 2).




Oración: Miércoles de ceniza

Celebramos el miércoles de ceniza, y con él iniciamos la Cuaresma. Tres son las prácticas que la Iglesia recomienda para la Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno. Son la mejor forma de disponer nuestro ánimo para un verdadero cambio de rumbo vital y una celebración gozosa de la Pascua.

La limosna, que implica vivir con los ojos abiertos al prójimo y sus necesidades, para compartir lo que tenemos y lo que somos. La oración, el encuentro personal con el Señor, en el que nos quitamos la armadura y los tacones, y nos permitimos ser: pequeños, frágiles, y profundamente amados. Y el ayuno, invitación a la justicia, a la moderación, a renunciar a los excesos que provocan sufrimiento, a la libertad.


“Rasgad los corazones y no las vestiduras; Convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso” (Joel 2, 12).




Oración: Pedro, modelo de seguimiento

Al igual que a Pedro, también Jesús hoy me lanza esta invitación: “ven conmigo, te haré pescador de hombres”. Me invita a dejar atrás mis redes: mis miedos, mis bloqueos, lo que no me permite crecer, lo que me impide salir de mí mismo, lo que me aleja de Jesús… Y a la vez, deja que sea yo quien tome la iniciativa, me deja la libertad de seguirle. Es cosa mía dejar mis redes atrás.

En esta oración nos ayudaremos de la figura de Pedro, alguien muy humano, capaz de negar a Jesús, pero también capaz de pastorear a los apóstoles y a la iglesia primitiva con su ejemplo y su corazón.


Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos --Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano-- que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores.  Les dijo: ---Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. De inmediato dejando las redes le siguieron. (Mt. 4, 18-20).