Extienda la mirada

Ensanchad la mirada... más allá del miedo, más allá de la incertidumbre, más allá de la crisis, más allá de nuestras derrotas. El Señor nos invita cada día a mirar más allá, a ensanchar la mirada para reconocerle en el gesto amigo, en la mano tendida, en la vida entregada de tantos miles y miles de personas que nos rodean.
En estos tiempos difíciles, demasiadas cosas invitan al temor. Las noticias acrecientan nuestros miedos y éstos nos encierran, nos paralizan. 
Sin embargo, el Señor nos llama a acoger la incertidumbre, a abrirnos al otro, mirando más allá; con la única certeza importante: Dios habita nuestra realidad y la hace nueva cada día. Ensanchad la mirada para reconocerle.

Un experto en espiritualidad dio un sólo consejo a una mujer que acudió a él decepcionada y desconsolada: "No lo dude: amplíe la mirada". Ella estaba detrás de acertar con un cambio en su vida; desde hacía tiempo, el mundo le sonaba unilateral, monótono y cansino. Las noticias le hablaban de problemas que barruntaban escasísimas soluciones, puertas de salida angustiosamente estrechas y salvamentos casi imposibles ... "Le insisto: extienda la mirada, observe bien y comprobará que hay más aire para respirar del que piensa".


"Si nuestros ojos son capaces de ver la amplitud de cuanto Dios mueve en este mundo, cualquier vuelta al otoño puede ser buena; ésta de ahora, también."
(Francisco José Ruiz Pérez, SJ. Provincial de España)

Vuelven las Oraciones de los miércoles


El próximo día 3 de octubre comenzaremos a publicar de nuevo oraciones con un contenido más extenso todos los miércoles. Como ya os hemos comentado alguna vez, estas oraciones las preparamos además de para este blog, para ofrecer un espacio de oración todos los miércoles a las 20.15 en la Capilla de San Ignacio de la Iglesia del Corazón de Jesús (jesuitas) de Valladolid.


No es fácil encontrar en ritmo diario tiempo para hacer silencio interior y tener una oración pausada. Otras veces lo que nos cuesta es saber cómo rezar, sobre qué rezar o tener textos que nos guíen en nuestra oración. Sin embargo somos muchos los que llevamos ese deseo de crecer interiormente, de profundizar en nuestra oración, de aprender a relacionarnos con Dios...

Este espacio de la Oración de los miércoles intenta ayudar a todo ello. De una manera sencilla, ofrece una oración pensada para durar una media hora de forma guiada, aunque si se hace de forma personal cada uno puede adaptarla a su disponibilidad de tiempo. La oración mezcla reflexiones, la Palabra, música y sobre todo tiempos para el silencio. Aunque permiten un tiempo de oración personal, pensamos que cuando se hace en compañía de otros adquieren un nuevo sentido. Supone sentirse acompañado, apoyado por la oración de los otros, hacerse consciente de compartir una misma fe.

Este curso, por ejemplo, buscaremos ahondar en el significado de cada una de las frases del Padre Nuestro, dedicando una oración a cada una de ellas. Rezaremos por el mundo, deteniéndonos cada día en uno de los continentes, rezando por sus luces y sus sombras. Rezaremos con palabras de santos y hombres de Iglesia que siguen teniendo sentido hoy para nosotros. Pero sobre todo, rezaremos sobre nuestra vida, porque una oración que no toca la vida no llega a ser una oración completa.

Por todo ello a los que sois de Valladolid os invitamos a venir los miércoles que queráis a esta actividad organizada por CVX junto con otros laicos que colaboran en ella. Es una actividad totalmente abierta y ofrecida desde el deseo de que sean muchos a los que les ayude en su vida de oración. Para los que viváis en otras ciudades o países os animamos a que compartáis las oraciones en vuestras comunidades o creéis vuestros propios espacios de oración para compartir con otros.

Etapas de un Encuentro


(Basado en Javier Melloni, sj. EIDES nº 30 Itinerario hacia una vida en Dios)
La oración no es sólo un tiempo, ni sólo una actividad, sino un estado de comunión. Toda comunión supone un “yo” y un “tú”. Ahora bien, cuanto más ahondamos en nuestro “yo”, más nos adentramos en el “Tú” de Dios, hasta convertirnos en Uno. No es un itinerario único ni marcado por igual para todos, pero en general sí podemos distinguir tres etapas en la vida de oración:

1.- En la necesidad, el centro de gravedad es mi yo, mis exigencias, mis maneras limitadas de ver y de interpretar las presencias y ausencias de Dios... Aquí la oración casi siempre es de petición.

2.- En el deseo, el centro empieza a desplazarse hacia el Tú de Dios, y estoy más atento a lo que se me dice que a lo que yo quiero decir. Para percibir los matices de este desplazamiento, es ilustrativa la distinción que hace Teresa de Jesús entre "contentamientos" y "gustos". “Los contentamientos me parece que son aquellos que adquirimos con nuestra meditación y peticiones a nuestro Señor, y proceden de nuestra naturaleza” (Cuartas Moradas, 1,4). Es decir, se trata de una satisfacción que todavía se refiere a uno mismo. “Empiezan de nuestro propio natural, si bien acaban en Dios” (íbid.). Los “gustos”, en cambio, son don de Dios y no pueden ser provocados: “Todo nuestro interior se dilata y se engranda, y no se puede expresar todo el bien que resulta de ello” (4M 2,6). El yo va despojándose cada vez más de sí mismo para llegar a otra Orilla: el Silencio.

3.- En el silencio, ya no hay “yo” ni “tú”, sino una com-unión que va más allá del mero “nosotros”. No se trata tampoco de una fusión, si por “fusión” entendemos “disolución” de la propia identidad, sino que es la participación en la comunión trinitaria, en la que se da la unión de personas plenamente realizadas todas ellas. Como dice Henri Le Saux, “nunca alcanzaremos verdaderamente a Dios con un pensamiento objetivo, sino en el fondo mismo de la experiencia purificada del mi propio yo, que es participación del único Yo divino" aquel que me hace ser yo mismo. 

Otros amigos en la fe han dicho algo parecido, con menos palabras y más sugerencia:

Primero, yo hablo, Tú escuchas;
luego, Tú hablas, yo escucho;
más allá, no hablamos ninguno de los dos, los dos escuchamos;
al final, ninguno habla, ni escucha: sólo hay silencio.
[Anthony de Mello]

Dios es más íntimo que mi propio yo. 
[San Agustín]

Amar no es mirarse el uno al otro,
sino mirar juntos al horizonte
[Antoine de Saint Exupéry]

Posted by JDL

Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?

El evangelio de este domingo es el famoso diálogo de Jesús con sus discípulos, donde Jesús pregunta y contrapone lo que "otros" dicen de él y lo que "vosotros" decís de mí. Jesús desvía la atención de las habladurías y rumores sobre su persona (aunque fueran alagadores) y se centra en los que tiene más cerca, en los que quieren convivir con él. A ellos les pide una respuesta personal y comprometida, sin rodeos ni frases hechas... ¿Quién soy Yo para ti?. Hoy (y siempre) nos pregunta esto mismo: ¿qué represento para ti, realmente?, ¿qué lugar ocupo en tu vida?, ¿eres consciente de todo lo que he hecho por ti?,... en el fondo ¿quieres vivir conmigo y por mi?... es la pregunta directa que nos desnuda y requiere de nosotros una reflexión profunda y una contestación valiente. 

Y como esta respuesta tiene que ser personal e intransferible, sólo se puede elaborar en clima de oración, de Presencia, mirándole directamente  a los ojos... Y seguro que así, tu respuesta será la mejor respuesta, porque es la tuya, la que contestas en virtud de tus aptitudes, historia y circunstancias. Porque es en medio de tus circunstancias, con la trayectoria de tu historia y con las herramientas de tus aptitudes como Jesús quiere que le sigas. Pedro tuvo su respuesta y su misión... tú tendrás que descubrir la tuya.

Por si sirve de ayuda, traemos aquí una de estas respuestas personales, de un amigo de CVX al que le hicieron esta misma pregunta en Ejercicios (lo que se denomina "Principio y Fundamento"):


Y quieren que explique
lo que Tú eres para mí.
Pretenden que esboce si acaso
algo de lo que representas.
Y tengo que decir que... (texto completo aquí)

Posted by JDL

Memoria Agradecida

Las primeras semanas de septiembre en España es el tiempo de la "vuelta al cole". Poco a poco en los colegios, institutos y universidades va dando comienzo un nuevo curso. Aprovechando esta circunstancia y que hoy 8 de septiembre es el Día Mundial de la Alfabetización queremos acordarnos de todos los maestros que han pasado por nuestra vida. Aquellas personas que han puesto su granito de arena para que nos formáramos como las personas que somos ahora.

Porque no sólo nos han ayudado a crecer los maestros y profesores que tuvimos en el colegio. También habrá habido en nuestra vida catequistas, formadores, educadores, amigos... que nos han ido ayudando a entender el mundo y el sentido de nuestra vida. Que nos habrán ayudado a salir de baches. Y sobre todo que nos han llevado de la mano en nuestro crecer en la fe.

Hoy te proponemos que dediques un tiempo a dar gracias por todos aquellos "maestros" que has tenido en tu vida y a pedir por las muchas personas que desde su vocación de formadores han optado por ser guías para otros. Maestros en la vida y en la fe.

Queremos pedir también por todas aquellas personas, especialmente niños, que no tienen acceso a la educación básica. A los que nadie enseñará a leer o escribir. Y también por aquellos que nunca oirán hablar de Dios y de su amor por no tener a alguien a su lado a alguien que les hable de El.

También puedes hacer consciente todos aquellas situaciones en las tú también eres maestro para otros con tu palabra o con tu forma de actuar. En las que tú también muestras a otros cómo es Dios.

Si eres profesor, te ofrecemos una oración que te puede ayudar en este tiempo de inicio de curso. Y si no lo eres, te puede ayudar a pedir por aquello que ellos necesitan.


Dame divino Maestro, un amor sincero por mis alumnos
y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.
Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado, 
con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.

Que imparta el conocimiento humildemente, 
que escuche con atención, que colabore de buena gana, 
y busque el bien último de aquellos a los que enseño.

Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar.

Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, 
que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.
Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.

Dame la fuerza para admitir mis limitaciones, 
el coraje para empezar cada día con esperanza, 
y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.

Acepto a cada alumno venido de tus manos. 
Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo, 
aunque ellos mismo no se vean así.

Sé que tengo la oportunidad de dar a muchos jóvenes luz y esperanza, 
un sentido de misión y entrega. 
Sé que Tú confías en mí y que estás conmigo.

Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día. 
Te pido que me bendigas a mí y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.

Que aprendamos de la sabiduría del pasado. 
Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros. 
Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo, 
y de las vidas de aquellos que te conocen bien.

Este es el verdadero aprendizaje: 
conocer cómo debemos vivir nuestra vida, 
conocer cómo somos nosotros mismos, 
y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.

Joe Mannath